viernes, 11 de abril de 2008

Más allá de esto, no hay nada.

No es el fin de este blog hacer un diario íntimo. No empezó siendo eso y no lo será jamás. Pero esta vez, permítanme hacer una excepción, permiso que yo misma me adjudico ya que sé que a este blog no entran más que amigos y familiares.
Ayer murió un familiar mío. No era ni tío, ni padre, ni hermano. Pero Pepo (José Antonio Piscitelli) era de mi familia. Me han criticado muchas veces el hecho de manipular la definición de las palabras. Desde ya que, muchos, me lo justifican diciendo que soy una rebelde y que no acepto nada como es. Claro que no. Y con esto le hablo un poco al cura que hizo la ceremonia en el entierro del mejor amigo de mi padre y mi padrino. Yo no me arrodillo frente a los hechos, yo creo en el cambio y en la posibilidad de cambio. Pepo no merecía la muerte, porque nadie merece morir. Simplemente morimos porque nos pasa algo. A Pepo le pasó el cáncer. El cura dijo:"El sufrimiento purifica". Como si eso justificara que Dios (suponiendo que hay uno) haya elegido que Pepo tenga cáncer. Poque así se purificaba: con todo respeto señor cura, váyase a cagar. No sé si hay algo tal como una voluntad de lograr cambiar las cosas. Pero creencia en eso, hay.
En este momento suena "In a Little While" de U2 que dice unas de las cosas más hermosas del mundo para esta situación: "En un ratito, seguramente serás mío. En un ratito yo estaré ahí. En un ratito este dolor no dolerá más. Estaré en casa, amor." y me pregunto lo mismo que Bono ahora que Pepo no está. Porque no dejo de pensar en su familia, en sus hermosos tres hijos y en su mujer. La pregunta que me queda en definitiva es: "Cuando la noche se toma un respiro, y la luz del día no termina, si gateo, si llego a casa gateando, vas a estar ahí?".
Me gustaría haber estado más tiempo con Pepo este último período de su vida. Porque estuvo rodeado de toda la gente que lo adoraba. Como en el entierro y el velorio. La cantidad de compañeros de colegio de los hijos que había en el entierro le dio un toque de vida a todo este manto de muerte. Porque les juro que lo último en lo que pensé en estos dos días fue en la vida.
Lo más duro no es la muerte, porque sabemos todos que es algo que está ahí y nos es inevitable. Lo más duro es vivir con la muerte. Es quedarse cuando el otro ya llegó a ese momento. Y nosotros, no. Ese vacío, ese "More than this"(Más que ésto). Según Roxy Music, "you know there's nothing" (sabés que no hay nada).
En definitiva extrañamos a alguien que se muere por todo lo que vivimos con esa persona. Porque notamos su ausencia en los momentos en que su presencia desbordaba, como cuando brindábamos en mi casa en los asados y Pepo pedía brindis cada 3 minutos, sabiendo que yo tenía la copa vacía. Y de paso, les cuento que rompió unas cuantas de nuestras copas.
Así que mientras tipeo esto, que sé que no tiene sesgo literario ni mucho menos, sólo pienso en las ganas de seguir acompañando a su familia. Porque para mí son mi familia. Porque a mí no me gusta que nadie nos imponga nadie, ni siquiera a la familia. Por lo que me tomé el tupé de elegirla: mis padrinos, los Colombo y los Pepos. Porque por más de que Don Piscitelli ya no viva, hasta su apodo es su legado. Tal vez uno en definitiva se aferra al recuerdo y no lo deja irse volando, como explica Tori Amos en su canción dedicada a la muerte de su suegro "1000 Oceans": "Estoy al tanto de cuáles son las reglas, pero sabés que correré, sabés que voy a seguirte, por las colinas, por los campos soleados, sabés que te voy a seguir". Y creo que entre todos los que estuvimos estos dos días en la despedida de Pepo, lloramos 1000 océanos. Uno no puede aceptar la muerte. Porque no nos la podemos representar. Porque no hay nada que se le parezca y que haga caer la ficha de que ese compañero ya no está más. Sólo el hecho mismo de que no esté. La muerte sólo la comprendemos en su ausencia. Que es la mejor manera de estar presente en nuestra conciencia.

Con todo mi amor, Mer.
SHARP-DISTANCE
How can the wind with its arms all around me
SHARP-DISTANCE
How can the wind with so many around me
I feel lost in the city

Heart Of The Sunrise - Yes

4 comentarios:

caca dijo...

No será literario pero si conmovedor. No hay nada que decir para llenar esa ausencia. Y no remedia nada, pero saber que hubo tanta gente es como un homenaje importante a su paso por el mundo. Ya conté hace poco la ausencia desde otro tipo al que los fue a despedir muy poca gente. Las dos caras de haber vivido.

Un abrazo, y ahora no llorar 1.000 océanos, eso es lindo sólo para el arte, pero la vida necesariamente es otra cosa.

Mer Antoinette dijo...

Qué lindas palabras, Nata!

La niña santa dijo...

Es conveniente empezar a trabajar la idea de la muerte de manera positiva. No como un pasaje al más allá, a una promesa celestial, a un paraíso. No. Sino como el cierre de un ciclo. Yo quiero creer, no en Dios, no en Obama, no en Osho. Quiero creer que nada puede ser tan doloroso, ni siquiera la muerte.
Claro, para creer hay que estar convencidos y de la muerte nadie puede decir ni una palabra. Es un ejercicio que propongo, como el de cualquier otro pensamiento que pueda ayudarnos a vivir con toda la fuerza de las ve corta.

Un abrazo enorme, pachula. In a little while this hurt will hurt no more.

ADRI dijo...

No me caben dudas que Pepo a su manera se hizo querer mucho. Desde siempre fue una persona que se destacó por su bondad, respeto para con todos y muy generoso. Con los primeros embates de su enfermedad se dio permiso para disfrutar un poco más de los momentos y de la gente que lo rodeaba. Es muy alentador que los chicos, aunque sea a traves de estas tristes circunstancias, puedan expresar cosas tan lindas sobre una persona que se me hacía tan ajena a su mundo.
También es cierto que con la experiencia que le dio la vida logró construir todo eso que Ustedes dicen: un COMPAÑERO de VIDA amoroso, un PAPA dedicado y preocupado por las necesidades de su familia, un AMIGO incondicional y magnífico, un TRABAJADOR incansable y voluntarioso, un VALIENTE LUCHADOR.
Pero como la soberbia no era su fuerte, estoy segura que ante tamaña demostración de cariño no hubiera tenido palabras "se puedan o no expresar en papel" para agradecer todo el amor recibido siempre y en especial en "esta tan triste semana de abril"
GRACIAS, eternamente. . .GRACIAS!
Y aqui te agrego:la partida de Pepo no deja un monton de cosas, experiencias, aprendizajes. Recojamos todo y junto al maravilloso recuerdo sigamos adelante que hay mucho para hacer.
ADRI