jueves 19 de noviembre de 2009

Ella es la de otro planeta


Creo que no hay mujer más completa en el mundo del espectáculo que Beyoncé. No sólo es la mejor voz que hay hoy por hoy en el mundo de la música (hablando específicamente del sector de la industria más comercial), sino que nadie la supera en el escenario bailando, moviéndose, revolcándose y todo pegando en unas notas imposibles de impostar para cualquier otra persona que no sea Beyoncé Knowles.
Con su grupo Destiny's Child, luego de varias formaciones conflictivas, logró posicionarse como la líder, productora y compositora de la banda por lejos, superando a la simpática Kelly Rowlans con una muy buena voz y a su prima Michelle Williams que en realidad no tenía una gran voz pero tenía el registro necesario para completar la armonía vocal. En el caso de Rowlans, si Beyoncé no existiese, todos diríamos: "cómo canta esta negra. Como casi todos los negros" (salvemos comentarios biologisistas). Pero Beyoncé es decididamente de otro planeta. Más allá de que se nutre de Tina Turner y de Madonna a la hora de montar sus shows, ninguna de las dos divas más supremas de la historia de la música pueden realmente, a la hora de la performance equiparar a las capacidades de esta muchacha de 29 años. Será porque desde los 10 años su padre la hacía correr y cantar I Will Survive al mismo tiempo, será porque no es humana. No estoy diciendo que supere a Madonna o a la Diva Tina en términos de ser las reinas más influyentes y marcadoras de tendencias de todos los tiempos. Imposible, pero sí es claro que lo que hace Beyoncé con su cuerpo (la voz también es cuerpo) pocas veces pudo estar tan bien sincronizado y fundamentado.
Sus tres discos, sobre todo el primero, pueden considerarse muy buenas producciones del mundo pop/R&B. Tanto Dangerously In Love (2002) y B* Day (2004) se llenan de ritmos clásicos del Motown y del hip hop, mientras I Am... Sasha Fierce (2008) apunta un poco más a un sonido hip hop/pop y algo de reggaeton.
Pero más allá de halagar a esta belleza única, dotada de un cuerpo con 56000 caballos de fuerza, una cara preciosa (más allá de haber cambiado apenitas sus rasgos afroamericanos por la operación de nariz), lo que más se puede rescatar de Beyoncé, es que es puro cuerpo. Beyoncé no puede aparecer en escena sin ser un cuerpo vivo y eso lo hace llegar a sus espectadores en todos los sentidos.
Acá les adjunto la mejor evidencia: cuando el "rock star que se tira a la multitud" en general es un rol que se toman los hombres, en este caso, el camión más hermoso de la historia, con una malla diminuta y durante la presentación de Halo, con mucha energía y espiritualidad (recomiendo escucharlo entero) se lanza a su audiencia sin importarle que le toquen sus partes de mujer ni le rompen su malla sexy. Beyoncé se la banca. Como dice ella en su tema Ego: I walk like this 'cause I can back it up. I talk like this 'cause I can back it up (Camino así porque me la banco, hablo así porque me la banco)
ENJOY!


Beyoncé se lanza al público mientras presenta la potente Halo.

Nota: si les gusta esto, recomiendo buscar videos en vivo de Beyoncé o ver el genial Single ladies.

miércoles 28 de octubre de 2009

Movimientos de Octubre


Tal vez fue el destino, las fluctuaciones del universo, un hechizo de alguna bruja, una asquerosa pero bienvenida casualidad (imposible). La cosa es que en octubre de este año, vi a una de mis bandas preferidas en el mundo, Depeche Mode, se confirmó la visita de Coldplay, se casaron dos amigos míos que son un factor muy importante en mi grupo, tuve la oportunidad de reencontrarme con personas muy especiales, se votó la ley de medios audiovisuales y de su mano, llegó el fin de mi carrera.
La carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA ha dejado en mí varias cuestiones: no sólo la experiencia de una carrera en una universidad pública que ya no es poco. Recuerdo que en la secundaria me decían que siempre estaba en contra de la corriente, me lo marcaban como que yo simplemente no quería ir con la masa y me oponía porque sí. Por el simple hecho de ser distinta. Gracias a mi carrera y años de psicoanálisis me di cuenta de que está en mi ideología todo eso. Mi ideología en muchos aspectos no es la de “todo el mundo” porque me crié en una familia que me permitió por su bagaje cultural-popular-intelectual cuestionar algunas cuestiones dadas por hechas y a los que “todo el mundo” (digamos víctimas del discurso hegemónico) acata por lo general. Por eso tal vez cuando ingresé al CBC no me costó tanto la lectura de Karl Marx o Max Weber. No por ser más inteligente que otros, sino que en mis valores (inculcados en mí por mi historia e impregnados inconcientemente) estaba ya de antes el cuestionar las frases hechas, las formas del decir, el entender que todo tiene un sentido enmarcado en un sistema lingüístico, por ende material, por ende de producción ya sea económica o simbólica.
No voy a mentir. Como casi todos los estudiantes de este mezcla de disciplinas (por eso se llama ciencias de la comunicaciónm y no comunicación social, porque abarca la problemática desde una persperctiva trandisciplinaria para comprender los sentidos de las significaciones) entré pensando que iba a ser algo así como una periodista. Sabía que no era como TEA pero apuntaba a eso con algo más. Ya con el primer cuatrimestre de la genial materia de Alicia Entel, Comunicación I, me di cuenta de que la Escuela de Frankfurt me iba a aportar lo necesario para tener una visión crítica tan fuerte que el periodismo tal vez nunca podría contemplar. Así se sumaron materias como Corrientes de Pensamiento Contemporáneo del genial Nicolás Casullo, Historia de los Medios de Rivera y taller III, en donde se conjugaban periodismo escrito con radial. Fue un profesor tucumano, periodista, Felipe Yapur el que me hizo ver que la política y el periodismo tienen mucho que ver pero no por el mero hecho de que la política es una noticia. Él fue quien me hizo interesarme en la política como una herramienta estratégica y un campo de lucha por el sentido. Luego comunicación II de mi amada “Tía” Stella Martini me traería en profundidad el pensamiento de mi ídolo Antonio Gramsci y bueno, la política entró a mi mundo cultural sin pedir mucho permiso.
Políticas y Planificación de Guillermo Mastrini fue la materia con la que pude verificar para qué sirven los medios y como no son utilizados en este sistema injusto y no democrático en el que vivimos y cuánto se puede hacer por ello. Los tres seminarios (cultura popular, informática y sociedad, en realidad algo así como filosofía de la técnica y biopolítica, y diseño gráfico,traducido en fenomenología) me sacaron todas las dudas. Esta carrera era para mí. Me abría a un mundo de filosofía apuntando a lo social que jamás creí que iba a descubrir. Gracias a la biopolítica de Michel Foucualt y a la antropología filosófica social de David LeBreton pude pensar lo que hoy es tema de mi tesina. Pablo Alabarces con sus estudios sobre las culturas populares me ayudó a desenmascarar el caretaje con el que los medios y muchas clases sociales y políticas se comienzan a instalar como representantes plenos de una sociedad.
Comunicación III de Sergio Caletti imprimió los últimos conocimientos más críticos que pude haber encontrado en esta carrera: que en esta sociedad el “yo pienso” no existe. Somos pensados constantementes por discursos hegemónicos que se meten en lo más inconciente de nuestros seres y que son casi imposibles de detectar si no nos oponemos a la idea de que nuestra ideología es buena y la forjamos nosotros mismos. Por algo tuvo que recurrir a Sigmund reud y Jaques Lacan para introducirnos en esta temática y muchos estudios del sistema simbólico desde el psicoanálisis. La ideología nos convoca desde un lugar, el dominante. Costantemente y no podemos salir de ello fácilmente,menos si se está en un sistema opresor de los significados y, sobre todo, de los significantes. Donde controlar las palabras es controlar el poder y el poder se va negociando, trnaformándose constantemente, consensuándose como dice Gramsci.
Por último María Alicia Gutirérrez me dio conocimientos sobre estudios de subalternidad y feminismo que decididamente me alejaron del pensamiento hegemónico sobre la sexualidad, la conformación de la familia y las clasificaciones de género.
Con todo ese bagaje termino la carrera. Más allá de la pregunta obvia de todos de “para qué te sirve esa carrera”, aprendí mucho de mi ser cursándola. Amo lo que aprendí con todas las críticas que se le pueda hacer al plan de estudios. Todos esos conocimientos teóricos me hicieron conocer más la verdadera persona que hay en mí y cómo llegué a tener estos valores y condiciones ante las situaciones.
Entre las personas especiales tengo a mis amadas amigas Eiffy, Lucrecia y Vicky y mi amigo Luis. Entre los eternos quedó mi amigo Sendra, en los pasillos de Comu de acá a la victoria. Profesores, muchos, en el podio supongo que Marianito de Semiótica, Gustavo Varela de Diseño e Informática, Marita Soto y se me complica. Agradezco la posibilidad que me dio de acercarme a genios como Caletti, Casullo, Uranga, Entel, Savransky, Alabarces a pesar de su soberbia, Fernández, Mastrini, Aliverti y la lista sigue.
Así me despido de esta cursada. Ahora vendrá mi tesis. Va a ser mía pero por todo lo que aprendí en esa maravillosa Universidad que es la UBA, una experiencia única y como dice Sergio Caletti: “El milagro de la UBA”. Aunque no tan milagro porque se sigue mateniendo como la Universidad más prestigiosa del país por sus profesores, sus alumnos/militantes (lamentablemente hay una barra de oposición en eso) y las ansias por aprender más como se debe, gratuita y libremente.

viernes 16 de octubre de 2009

Alegría

Años de espera. Avances mínimos. Retrocesos más grandes.
La discusión en torno a la ley de medios audiovisuales que finalmente ha sido sancionada, tiene que ser un gran aprendizaje para todos de todo lo que abarca la cuestión de la comunicación. Ya sea de forma masiva o no masiva comunicar no es sólo informar, sino generar espacios de flujo de ideologías. No sólo de opinión, porque la opinión se la lleva el viento. La ideología queda, y ese era el miedo de los que se oponían a este proyecto. Que la ideología popular, nacional, pensante, la que cuestiona y no se arrodilla ante los hechos sin resignificarlos, pudiese tener un espacio en donde circular y regenerarse.
Los medios masivos en muchos países, no son todos los medios que están en la tele o en la radio, o en la prensa gráfica, los medios masivos son los que deciden qué aprte de la opinión pública (esa horrible categoría homogeneizadora de la opinión) debe ser representada como la correcta ideología.
Todo el proceso que terminó con la sanción de esta nueva ley que pone fin a la reglamentación de radiodifusión heredada de la dictadura, no hace más que desnudar una vez más las mezquindades, chicanas y maniqueismos de la oposición, las grandes (y no tan grandes) empresas periodísticas y todo un séquito de empleados del establishment, a quienes no hace falta nombrar.
Hace dos años que el COMFER dirigido por el hombre del momento, Gabriel Mariotto, había abierto foros de discusión libres sobre esta normativa. Es sabido que los congolomerados mediáticos se negaron a asistir mientras que distintas organizaciones no gubernamentales, sociales, universidades y/o particulares sí lo hicieron. Muchos lo hicieron. La ley de Medios Audiovisuales, es el producto de años de elaboración de muchos sectores y no de este Gobierno, que como todos los gobiernos terminará en algún momento. Uno de los asuntos pendientes más claros de esta suerte de democracia en la que vivimos, es sin duda, instalar en el imaginario social colectivo la noción de políticas de Estado. Claro que esa forma de concebir las intervenciones del Estado, no es azarosa, ni mucho menos no intencionada. Es el producto de las condiciones neoliberals que reinaron el sistema político, económico y social de este y otros países durante décadas. Es pertinente que se deje de concebir todo acto de los gobiernos como una mera actividad partidaria quasi mafiosa. Pero no todo elmundo tiene el lugar y las herramientas para poder salir de esa idea tan instalada, asentada especialmente desde el menemismo. Por eso, los medios pueden ser un excelente campo en donde abrir la vista y empezar a cambiar varias de las concepciones e ideas fuerza arraigadas en la mentalidad de los argentinos.
En este contexto, los medios monopólicos, hegemónicos y a fines al establishment se colocan estratégicamnente en un rol reducido en relación al que realmente ejercen: se dicen “meros trasmisores de mensajes”, subestimando así a los lectores, espectadores, que son interlocutores y no simples destinatarios que reciben el mensaje con una única opición de decodificación. Otra estrategia es comparar los movimientos progresistas que se están dando en América Latina, en mayor o menor medida, con Stalin, Mao, Castro, en tono de amenaza comunista. Cuando los que le tienen miedo al comunismo no somos todos, y cuando sabemos que un país como la Argentina, o el 90% de los países ya no pueden tener mucho que ver con aquel sistema.
Tan típico de las derecha es mirar los procesos sólo por sus consecuencias, quedarse en críticas banales sin fundamento sólo por el hecho de no dar cuenta de las condiciones de producción de su discurso. Y ese discurso empieza a fluir por el entramado social con más y más ligereza ya que las voces minoritarias no pueden transformarse en opinión pública, porque no tienen dónde, porque no saben cómo pelear contra la anulación, la marginación, la exclusión de un sistema que aunque pueda tener sus facetas no tan crueles como un Estado benefactor que integra a todas las clases, se encarga de que siempre haya excluidos y marginados. En todos los aspectos, en todos los cuerpos.
Por eso esta ley es tan importante. Pero es sólo un puntapié. No está solucionada la falta de participación e igenerencia que tien la comunidad en los temas de gobierno o en la agenda pública.
El link de una nota Editorial de La Nación que aquí les adjunto (click) expresa exactamente el sentido común mediocre que ha generado el sistema capitalista en donde se habla de “Intervencionismo en exceso del Estado. Violación de recaudos elementales para las garantías de la libertad de expresión. Ruptura de la seguridad jurídica. Desconocimiento del derecho de propiedad. Presiones indebidas sobre legisladores. Promesas de nuevos espacios políticos para aquellos que concluyen su mandato. Voluntad de manejar arbitrariamente los medios masivos de comunicación y sus contenidos” . Alo que muchos responden: tiene razón, eso mismo pienso yo. No señores. Eso mismo quiso ese discurso que todos pensemos,así poder seguir excluyendo a los que realmente pensaron en un sistema que haga que la voz y los pensamientos de todos, valgan por igual.

Para ver informe de TVR hacer click aquí
PD: Es imperdible la nota de La Nación. Les pego el comentario que dejé en su página. A ver cuánto dura. Le digo al editor que la ley de medios no dice en ninguno de sus artículos que los medios deben ser de control gubernamental. Esta ley nunca fue pensada para que “detrás del material que se pone en pantalla asoma el propósito de divulgar concepciones ideológicas o políticas que se corresponden con el interés específico del gobierno de turno o de sus actores.” No pueden ser tan mediocremente patéticos.Y en cuanto al alboroto por el retraso del partido de Argentina en el canal 7, quiero recordarle que hace más de tres años es casi imposible ver programas de televisión en hora ya que los canales privados no hacen más que superoponer y posponer programas debajo de las leyes del rating. Recuerde señor editor, que TVR debería empezar a las 23 y cada vez, comienzo más tarde…

jueves 10 de septiembre de 2009

Lo obvio


Hay un ejercicio que todos deberíamos hacer de vez en cuando: ponerse en un lugar de extrañamiento ante los hechos consumados. Aunque sea con cosas muy chiquitas de todos los días, como el despertarnos al ritmo de una alarma del despertador, saltar de la cama (algunos con más facilidad que otros), lavarnos los dientes, hacer un pis, ir a trabajar, hacer chistes de oficinas, obedecer órdenes, esperar a fin de mes para cobrar un sueldo. También podríamos cuestionarnos la institucionalidad de la unión de dos personas en eso llamado familia nuclear: un hombre + una mujer + hijos. Algo más complejo y polémico sería cuestionarnos por qué cada vez que uno encuentra algo que no le “pertenece” pregunta: ¿de quién es esto? Como si fuese algo tan natural y obvio. Algo le pertenece a alguien, ¿por qué? Porque lo pagó; porque lo fabricó; porque se lo dieron: es obvio, qué pregunta más retórica, no? Si lo pagó, si se lo entregaron y le dijeron: “te pertenece” de quién va a ser (releamos ese concepto, ser de alguien). Y entonces el ser humano derivó esa imagen a miles de situaciones en su vida, como en la amistad, en la pareja. Mientras que en un país como Cuba, es muy complicado para los habitantes de allí comprender el concepto de robo. No porque no suceda, síno que les cuesta entender el nivel de paranoia de alguien alrededor del miedo por “ser robados”, porque nos “quiten algo que nos pertenece”. Según Jaques Rousseau la sociedad vivía en estado de paz hasta que un día, a alguien se le ocurrió decir: esto es mío.
Creo que se va entendiendo el punto. Ese ejercicio de cuestionar, no oponerse por pura oposición, sino por lo menos llegar al momento de hacerse la pregunta filosófica, puede suponer grandes despertares, y no por el mandato del tiempo del capital. Sin embargo es muy difícil, porque no todo el mundo puede comprender por motus propio que todo lo que vivimos y pensamos está inmerso en una red de significaciones y discursos sociales que se anclan en una cultura relacionada a un bloque hegemónico, un comportamiento dominante que supuestamente, todos deberíamos seguir y acatar porque sí, porque es obvio. Lo que nos olvidamos es que “alguien” lo hizo obvio y ese alguien tiene mucho poder, mucho.
Hoy por hoy, en donde más evidente se hace esa necesidad de desnaturalizar lo naturalizado, lo obvio, lo que casi ni nos damos cuenta de que realizamos a partir de una práctica adquirida, aprendida y aprehendida, es en el tratamiento que los medios le dan a la información. Y con medios, sabemos a qué nos referimos: medios masivos de información. Mejor dicho de desinformación. Sobretodo, a partir de la posibilidad de renovar una ley casi oligárquica y fundada en los intereses de una dictadura genocida.
Esto es muy interesante. No sólo hay que preguntarse varias cuestiones de las que tal vez nadie se haya percatado, porque, de nuevo, es tan obvio; sino que hay algunos temas más de fondo que sí vale la pena discutir con gente más formada en la materia.
Un ejemplo es la denominación de fachista, casi nazi que se le da a esta ley, la comparación con lo que se nos dice que hace Hugo Chávez con los medios en Venezuela, actuando como un loco que cierra medios porque sí! Cosa que no se ve reflejado en este pryecto en lo más mínimo, sino más bien todo lo opuesto. Esa reiteración del discurso hegemónico de que esta ley es casi una dictadura con letras es un claro posicionamiento hacia los intereses de un grupo financiero que no hizo más que comprar los derechos de expresión de muchísimas empresas (siempre espacio polémico para ejercer la libre prensa). Ahora, digo yo: ¿cuándo esa gente que hoy está en contra de la ley que propuso el gobierno, denominó a la ley que rige actualmente como una ley que formó parte de un plan pensado para exterminar a toda una generación que podría haber frenado lo que se gestó en el año 76 y que propiciaba el camino para que comenzara el desbarajuste de todo un plan nacional y popular que desde el año 73 se venía vislumbrando en la Argentina?
Otro punto, un poco más destacado por la verdadera prensa pensante y desnaturalizadora de este país: la ley que llaman como la ley K, o la ley contra los medios, no es un proyecto que se le ocurrió a Kirchner. Utilizar esa K no es un hecho ingenuo sino que es un recurso estilístico del grupo Clarín para seguir remarcando que es Kirchner (quien hoy padece de muy poca popularidad) el que está promulgando esta ley. Esta ley está en discusión desde antes de que asumiera el gobierno actual y es la reunión de muchísimos sectores a favor de una política de comunicación nacional relacionada con los espacios comunitarios y de posibilidad de varias voces de poder acceder y participar en la vida política y cultural de un país. No por nada, figuras de la ONU que presiden las comisiones de libre expresión están apoyando esta ley como en su momento se apoyó el Proyecto Voces Múltiples, Un Sólo Mundo de Sean McBride en el año 1984. Claro, que ese proyecto también tuvo que lidiar con los mismos protagonistas lobbistas y extorsivos que hoy presionan para pulverizar el proyecto que presenta el poder ejecutivo. Lo que se necesita, es que sea debatido y reformado como para que la ley sea un comienzo, sólo eso, de una política de comunicación en pos de la democracia.
Y lo más obvio que podemos hacer para entender cómo construyen esta hegemonía los medios, es informarse. Pero ese concepto parece que se ha vuelto muy difícil de desnaturalizar ahora que los grupos económicos más fuertes del país son quienes manejan el insumo informativo. Informarse ya no es leer una noticia, sino preguntarse por qué le agregan las las comillas cada vez que se refieren a“audiencias públicas”, por qué los periodistas de TN no dejan que los miembros del gobierno o figuras de no tanto renombre que apoyan la ley vayan a explicarla o contar cómo fue su proceso de gestación interrumpiéndolos con preguntas inocuas sin ningún sentido. O siguen invitando a las tres únicas voces que parece interesarle al grupo, destacando con epígrafes todo lo que sea en contra de este proyecto. Tanto TVR como el programa 6; 7; 8 que se transmite de lunes a viernes por canal 7 a las 20 horas son espacios en donde se puede comenzar a hacer este ejercicio de reaprender a infomarnos.
Este gobierno no sabe comunicar. Es una de las cuestiones entre muchas otras que constantemente le remarco. No salió lo suficiente a explicar esta ley como no lo hizo cuando fue el drama por la resolución 125 allí por marzo de 2008. Pero esta ley, sirve y mucho para comenzar con una democratización de la ciudadanía en su búsqueda por ser más escuchados y tener una fuente de poder que nos garantice que nuestras necesidades sean fundamentadas y puestas en la agenda de, no sólo este, sino de todos los gobiernos. Siempre tendría que ser así, ¿no es obvio?

martes 18 de agosto de 2009

República Cromañón



No voy a relatar lo sucedido. Ya todos estamos al tanto. Ni hace falta que nombre el lugar luego de titular este post como lo he hecho. Perdón aquél que lea esta nota y no sepa bien de qué hablo; de lo que sucedió el 30 de diciembre de 2004, pero debieran.
Una sola imagen propia queda prendida en mi mente: una amiga, mi ex novio y yo en un bondi que se desviaba de su recorrido habitual ya que el tránsito de Avenida Pueyrredón había sido desplazado. Algo había sucedido y a esa altura, no tenía idea nadie de qué era lo que pasaba. Esa no es tanto la imagen que queda en mi mente. Sino la frase que escuché en un primer momento: “Se incendió una bailanta” - dijo alguien medio aliviado. Y esa frase fue tan representativa de la mentalidad media de esta sociedad: “los negros siempre haciendo cagadas”. “Es una bailanta. Qué personas de valor puede haber”.
Esa noche me fui a dormir como cualquier noche. No dimensionaba para nada lo que había sucedido. Y me hago cargo de que cuando dijeron lo de la bailanta pensé que era un caso más. Que sólo el edificio estaría estropeado y algún que otro herido. Cuando sucedió lo de Kheyvis en San Isidro yo tenía once años. Mucho no recordaba, pero sí recuerdo angustia. Mucha. En Cromañón eso se multiplicó por doce (en San Isidro murieron 17 personas, en el boliche de Once, 194). En este caso se movió toda una estructura del poder ejecutivo, en este caso se cuestionó la responsabilidad de la sociedad y la ética empresarial; en mi opinión no lo suficiente. Tanto el poder político como la lógica empresarial siguen siendo los dos principales culpables de este nefasto episodio, pero las responsabilidades se dispersaron desde aquel que prendió la bengala, pasando por la banda que estaba muy al tanto de la organización de sus eventos, el personal de seguridad, aquellos espectadores que concurrieron a República de Cromanón con niños, etc., etc. Sin embargo hay algo muy importante que debemos tener en cuenta, el Estado no estuvo presente ni antes del hecho, ni durante, ni después. Y cuando digo “antes” no me refiero sólo a controlar (me parece bastante neoliberal asignar al Estado el rol de vigilante por sobre muchos otros). El Estado presente en la educación, en la salud, en la cultura, en su rol de contralor, arma del desarrollo social es el puntapié para la vida comunitaria. En el caso como el de nuestro país, de tanta extensión territorial y social, esto es muy complicado. Es un país de una gran marginación y de mucha concentración del poder más reaccionario en muy pocas y erradas manos. Por esto la ley de comunas podría haber evitado este y tantos otros episodios si hubiese tenido el apoyo político y del sector económico correspondiente en su momento (durante la primera gestión de Aníbal Ibarra 1999-2003). Ya todos sabemos que Ibarra se ocupó más de lucir como una figura fuerte él y sólo él para ganarle a su rival en la re-elección, Mauricio Macri. Y nos da mucha bronca a quienes lo apoyamos en esa elección a pesar de las críticas que le hemos hecho siempre. Porque haber ganado esa vez en la capital era una gran oportunidad. La popularidad del, por entonces Presidente, Néstor Kirchner, era alta; y un cuadro como el del ex fiscal en la capital podría haber cambiado mucho el panorama. Pero no duró nada. Al año de la segunda gestión, sucede Cromañón, que claro que le podría haber sucedido a cualquiera si hablamos de la responsabilidad de la sociedad, pero no si hablamos de los culpables. En el juicio sólo aparecen como representantes del poder político la ex secretaria de Control Comunal del gobierno porteño Fabiana Fiszbin y otros dos ex funcionarios del gobierno porteño Ana María Fernández y Gustavo Torres. No digo que Ibarra tendría que estar ahí, pero sí que no está siendo bien llevado a cabo este proceso.

Es muy difícil tener una conversación con alguien que tiene un familiar que falleció esa noche (la mayoría chicos), o que sobrevivió. Yo estaba mucho más segura de la responsabilidad del Jefe de Gobierno en aquel momento. Cuando tuve la oportunidad de hablar largo y tendido con un familiar, mi mirada se expandió y mucho. Esa noche no sólo murieron 194 personas. Esa noche se sacó una fotografía de la sociedad en la que vivimos, de muchas sociedades en las que vivimos. Luego de Cromañón mucha gente fue pronosticada de cáncer y otras enfermedades terminales o crónicas, otros chicos se suicidaron y según familiares, hay chicos que no han sido registrados. Muchas historias clínicas desaparecieron. No estoy poniéndome del lado de los familiares ni del lado del gobierno que estaba en aquel momento porque no creo que haya sido EL ÚNICO Y TOTAL CULPABLE PENAL DEL ACONTECIMIENTO. También creo que los manejos mediáticos y políticos, sobre todo de la asquerosa y repulsiva oposición en aquel entonces fue deplorable, patético, mezquino y totalmente siniestro. Estoy segura de que Mauricio Macri y Jorge Tellerman, esbozaron alguna sonrisita macabra cuando vieron lo que se avecinaba. Y claro, Omar Chabán, que por más de que no haya sido con dolo, es culpable sin dudas de por lo menos, de no proporcionar un ambiente seguro para sus clientes. Sólo lucrar. Toda esta descripción creo que nos hace retratar la verdadera República de Cromañón.

miércoles 29 de julio de 2009

De a dos

Vamos sumando de a dos.
Todo es en relación a los pares.
Lo simétrico son los pares.
La familia ideal es una pareja con su pareja de niños.
Opuestos en sus sexos pero iguales en su forma.
Pares, parejos.
Sin embargo aquí no hay pares.
LAs ideas fueron diseminándose por este espacio.
Se derritieron palabras y conceptos en los imaginarios de todos.
Dos años después de las primeras ideas sueltas
mis ideas se tornaron esquemas teóricos
pero llenos de sentido afectivo.
Abrazo este segundo cumpleaños;
este otro que se suma.
Espero que sean varios otros.
Es aburrido ser parejo.

Viva la idea, en ella vivo.

martes 7 de julio de 2009

La mesa oligarca

Una escena de Celeste Siempre Celeste:
La dueña de la casa sentada en la cabecera de la mesa con su autoretrato a sus espaldas.
Sus invitados: una mujer muy paqueta de familia de campo, un hijo de uno de los empresarios más ricos de la Argentina, un ex funcionario público y un amigo de la familia, un hombre común.
La sirvienta les sirve sus platos y se acomoda por detrás de la silla de la Señora para corrérsela cuando ella quiera sentarse y cuando quiere pararse. No vaya a ser que haga esfuerzos de más. Pobre la Señora, es mayor.
Como en todas las mesas en algún momento iba a salir como tema la actualidad política, entonces la Señora de la casa dice: “Ahora se viene una nueva Argentina” Refiriéndose a la victoria del Pro. Esta mujer hace expreso su apoyo hacia el partido que ganó las últimas elecciones. Acto seguido el hijo del empresario, le dice: Mirtha, estás en tu mejor momento.
Exactamente, la escena no es ficción. Corresponde a un almuerzo de los 896.000 que lleva el dinosaurio televisivo (dinosaurio con toda su connotación política): Mirtha Legrand. Sus invitados, ya saben a quiénes me refiero.
Durante el almuerzo no sólo se refirió a los ganadores como si ella formara parte del partido (lo mismo fue el festejo en Showmatch en donde se montó un escenario con carteles del Pro y Marcelo los vitoreaba como “grandes ganadores”) sino que además de referirse de una forma irrespetuosa hacia la Presidenta, cuando quiso comentar el aviso que Cristina Fernández hiciere durante su votación sobre el Golpe de Estado en Honduras dijo que: “no me interesa para nada”.
Al día siguiente luego de la conferencia de prensa de Cristina, la Señora de la casa, dijo que la mandataria no había reconocido la derrota ni felicitado a los vencedores diciendo que eso era de una falta de respeto. Cristina hizo mención a ambas cosas con todas las letras(hacer click para ver informes de TVR) (TVR parte II). Y ahora, le pregunto Señora Mirtha Le Flan: ¿no considera usted una falta de respeto, no a un grupo de personas, sino al sistema democrático decir ante todos sus televidentes que no le interesa para nada el Golpe de Estado en Honduras cuando se la pasa quejando del “autoritarismo” (?) del matrimonio Kirchner? ¿no considera una falta de respeto para toda la audiencia hacer de su programa un show asqueroso del Pro al igual que el Cabezón Tinelli? Dicen que no hay libertad de expresión pero después de lo que hicieron ambos programas me parece más que claro que son unos comerciantes de la expresión que sólo se miden por la libertad de empresa. Desde ya que nunca creimos que Mirtha defendiera a la democracia, pero lo más interesante es como demuestra cada vez más que no sólo ganan los fachos sino que también sigue viviendo la oligarquía.
Ojalá vuelva mi Comandante Chávez a lo de Le Grand Oligarqui, le haga una revolución encima de la mesa y le tire el cuadro por la cabeza.