Michael Jackson fue uno de los dos hombres más influyentes de las historia del rock y del pop (junto a John Lennon). Michael Jackson fue el hombre más influyente del pop, sin sucesores. Pero Michael Jackson no pudo jamás brindarnos más que sus tres primeros trabajos discográficos. Su vida personal terminó devorándose al personaje público. Argumento mis dos hipótesis: Durante la filmación de la hermosa versión musical de “El Mago de Oz”, un muy joven Michael que recién se separaba del famoso quinteto que formó con sus cuatro hermanos, conocía a dos personas que cambiaron su percepción de la música para siempre: Quincy Jones, el productor de su primer álbum Off The Wall y el único e incomparable Thriller; Y Diana Ross quien lo influenció muchísimo en su interpretación vocal. Después de eso, musicalmente no hizo nada más. Sí es cierto que Dangerous trajo un par de temas rescatables como Keep It In The Closet, Who Is It o la genial Remember The Time. Pero no pudo remontar jamás el éxito descomunal y la calidad de sus dos primeros discos, y algo de Bad. Sí tuvo buenos videos tal vez. A su vez, tambiém generó un material imposible de igualar audiovisualmente como los videos de Billy Jean, Beat It o el increíble Thriller. Este último rompió con la idea del video clip en donde se recopilaban flashes de imágenes acompañando a la melodía y trajo la idea de musicalizar una historia como las películas usan bandas de sonido. La segunda hipótesis radica en el hecho de que Michael Jackson no se reinventó nunca como lo hizo su par femenino, Madonna. Mientras ella se renovó constantemente en todos los aspectos que hacían a su vida mediática, la única forma que Michael encontró para modificar su impronta (y aquí esta hipótesis se sostiene también con la primera) fue a través de las cirugías. De alguna forma, se podría pensar que Jacko no sabía quién quería ser. Y por eso estaba constantemente cambiando su rostro ni más ni menos. Y más allá aún, cambió su raza, por más vitiligo que supuestamente le estaba blanqueando la piel. Ya ni siquiera pertenecía a un raza. Michael es lo queer de lo queer. Mostrando masculinidad andrógina en sus bailes, en sus matrimonios de una sospechosa carga marketinera. La forma en la que concibió a sus tres hijos también fue siempre un enigma. Todo en Michael fue un enigma ¿Por qué un supuesto “Rey del Pop” sólo editó cinco discos de estudio en 25 años de carrera solista? ¿Quién era Michael Jackson? Michael era sus pasos de baile inéditos los cuales jamás habían sido coreografeados por nadie, era su voz incomparable, su ritmo y sonido personal que gestó junto al genial Quincy.
Tributo de Youtube a Micahel Jackson
Eso fue lo que llegó a mostrarle al mundo de su ser. Porque en cuanto quiso mostrar una parte humana de sí mismo terminó denunciado por pedofilia y así su cuerpo, eso que tanto se esforzaba por transformar para sí o para los otros, era la noticia: era él o no quién se presentaba en vivo, en las conferencias ¿Ese cuerpo era Michael Jackson? ¿Eran SUS pasos? ¿SU ritmo? Eso tan público no era más público y sus asuntos privados comenzaron a transgredir los límites que en general rodean a una estrella pública: su vida amorosa, su dinero, su glamour. A diferencia de Madonna quien siempre hace de su vida una extensión de su etapa musical, el “Rey” nunca pudo pasar su primera etapa. De hecho su última tapa en Rolling Stone data de 1992. Ahí vemos como lo público rotó a lo privado ya que esa revista se considera lo opuesto a las revistas de chimentos. Si bien Madonna sostuvo su carrera en su cuerpo, Michael hizo que su carrera (que es lo que se supone que nos hace contactarlo a nosotros, a miles de kilómetros de distancia) derrumbara su cuerpo y no pudiese conocerlo más. Prefirió desconocerse y mostrar lo que nunca nos hubiese llegado a nosotros si no fuera por la sección de policiales de un tabloide amarillista o las entrevistas de Susana a fenómenos. Un cuerpo de papel que más de uno no podía reconocer. Hasta ya casi no se creía que fuera realmente él el que hacía las apariciones públicas. Estaba oculto en su privacidad. Prefiero recordarlo así.
Disfruten la versión en vivo de Billy Jean de principio a fin con una jovensísima Sheryl Crow en los coros.
Una cita a ciegas. El mejor lugar suele ser un café. Lugar de desconocidos y conocidos si los hay. Un buen lugar para empezar a contar una historia y también para terminarla o para hacer una reunión luego de una separación, probablemente porque es público y no se puede hacer tanto espamento, pero a su vez, cuando uno se sienta con su cita en frente, es como si el pacto estuviese sellado: estamos solos. Conociéndonos o empezando a desconocernos. Una cita a ciegas es denominado aquel encuentro entre dos personas que se encuentran con un fin específico pero no porque se trate de conocerse específicamente, sino justamente lo opuesto. Se desconocen. Nunca se han visto ni planeaban hacerlo. Pero hay un fin, un motivo que los une y tal vez, haga que sus identidades se crucen. Que sus rostros se contemplen frente a frente e intenten interactuar. Los rostros. Nada es más identificatorio que un rostro según cualquier Estado, o cualquier sentido común de por lo menos todas las civilizaciones occidentales y orientales de hoy en día. Los documentos de identidad tienen una foto de nuestro rostro y nuestra huella digital. Nuestros ojos, lo primero que conoce, lo primero que se cruza con el mundo del otro. Todo esto, para el sentido común. Pero pensemos en la posibilidad de que ese alto porcentaje de reconocimiento dado a través del rostro fuese sólo una cuestión cultural, de avances tecnológicos de la modernidad entre otras cosas ¿Acaso una identidad es inherente a un rostro? ¿La identidad de una persona le pertence a un rostro? ¿Cambiarnos la cara, entonces, nos hace otro? La película Shi-Gan (Tiempo) es una excelente obra para reflexionar profundamente sobre esta cuestión, sobre todo en torno a una temática sobre los cuerpos muy en boga: la reconversión de los cuerpos, las cirugías estéticas, adiestramientos de los cuerpos, de las identidades, del ser. ¿Nuestros cuerpos son quienes nosotros somos? ¿Podemos moldear los cuerpos como esculturas y pertenecer a la mano de quien nos creó o no pertencemos a nadie más que a nosotros mismos? Llevándolo al plano de la sexualidad, ¿se adiestra la sexualidad al convertir nuestros cuerpos a nuestro antojo? ¿Es una forma de controlar los deseos sexuales, amorosos? ¿Se ama a alguien por quien "es" o por quien ES? Todas estas preguntas surgen a partir de la película de Kim - Ki duk e intentan responderse durante las escenas en la playa de las esculturas, en donde las manos sostienen la figura de los protagonistas y los acompaña hacia el tiempo. Ese que otras manos controlan junto a sus cuerpos, pero los cuerpos que sólo ellos pueden vivir.
La actuación es un campo muy rico de análisis para aquellos a quienes nos interesa focalizarnos en los estudios del cuerpo y sus representaciones en las significaciones sociales. ¿A qué nos referimos con significaciones sociales? Desde el lugar en el que conceptualizamos estas nociones, todo significa: no sólo las palabras y las estructuras gramáticas, si no los silencios, la retórica de nuestras predicaciones, el espacio en el que nos movemos y, desde ya, el cuerpo. Lo que haga o deje de hacer. Lo que lo marca, lo que lo lustra, lo que lo pule y moldea. El cuerpo es el pivote, sostén de nuestra existencia en el mundo, a través de lo que nos comunicamos, pensamos, amamos, vigilamos y dominamos. A su vez, es también aquello a través de lo que otros nos comunican, nos piensan, nos aman, nos vigilan y nos dominan. El cuerpo es el único lugar en donde todas nuestras experiencias, realmente, se hacen carne. Más allá del saber, la experiencia encarnada es lo que realmente dirá lo que el cuerpo quiere decir. El luchador es la película por la cual Micky Rourke fue nominado a un Oscar. Su actuación es primordial en la película y más que disfrutable para el espectador. Para hacer referencia a su presencia en esta película no podemos obviar, que este actor tuvo que hacer algo muy similar a lo que cuenta la historia del protagonista cuando su carrera actoral fue descarrilada ante su adicción al alcohol y las drogas. Micky se dedicó a las peleas callejeras en las que le pagaban unos cuántos -pero pocos- dólares por pelea ganada. Eso anduvo haciendo quien supo protagonizar junto a Kim Bassinger el éxito de los noventas “Nueve semanas y medias”. Por este film, ambos se transformaron en íconos sexuales de la década. Sus cuerpos eran armónicos, sensuales y sexuales. Todo lo que el parámetro de belleza occidental hegemónico reclamaba. Para principios de este milenio, Rourke estaba desfigurado por las cirugías estéticas en su rostro, más las resacas, más las peleas. El cuerpo hablaba. Esa era su historia. El luchador tiene como sujeto de la historia al cuerpo. Tanto el de la estrella de la lucha libre a quien encarna Micky como el de Cassidy/Pam, personificada por la adorable, talentosa y hermosa Marisa Tomei. En el primer caso el cuerpo aparece como el sostén falso de una historia que ya fue pero que sigue siendo la única razón de vida de este hombre, Randy “El Carnero”. Ni su hija abandonada, ni la insistencia de la mujer a la que él ama (Cassidy) lo pueden apartar de la lucha libre, aún cuando un problema de salud por el abuso de esteroides y sus ya pasados cincuenta años, le indican que ya no es tiempo de seguir poniendo el cuerpo, por lo menos no sobre el ring. El personaje de Tomei también trabaja con el cuerpo. Aunque aquí sí se puede hacer una observación al guión -la mujer es stripper, no una atleta o algo que se le parezca- es argumentado por el ambiente que frecuenta Randy. Con su edad ya está considerando dejar ese trabajo pero además de stripper es madre (dejando los análisis de género de lado) y no puede darse el lujo de dejar ese trabajo por el momento. El cuerpo del luchador está lleno de cicatrices, de sus peleas y en última instancia del by pass que deben practicarle por el paro cardíaco que detona el conflicto de la historia. Ese cuerpo con todas esas marcas señalan su destino. En cambio Cassidy no tiene marcas más allá de las de los estigmas que puede generar para ser empleada en trabajos más convencionales. Randy no puede escapar de su historia, cuando ya no puede seguir entrenando se infla con esteroides para seguir en carrera, a pesar de vendarse por todos lados por sus varias lesiones no curadas. No hay cuidado en ese cuerpo. Ese no-cuidado está muy bien llevado por el guión como el reflejo de la vida que él mismo está padeciendo por más de que la elija. En el caso de Pam, el no tener marcas visibles pareciera facilitarle el dejar el mundo que la aqueja. Las marcas aparecen así como huellas que fueron quedando y formando su significación. A partir de allí, nace el sentido que cada uno puede construir con lo que tienen en sus vidas.
Antes de hacer las conclusiones, linkeo el repaso que hice del último disco de Madonna, Hard Candy (hacer click aquí)cuando fue el lanzamiento del mismo allá por fines de abril de 2008.
Dicho esto, prosigo con las conclusiones que me deja este repaso -más que fructífero (a veces hasta demasiado extenso)- por la discografía/carrera/producción audiovisual de Madonna Louise Veronica Ciccone. Cuando empecé con este análisis hice una comparación, salvando las enormes distancias, entre la carrera de esta mujer y Los Beatles. Creo que queda más que claro que con ello me refería a que así como los Beatles al comenzar tuvieron su primera etapa más naif y para su público, Madonna también la tuvo. En el caso de los cuatro ingleses, fue Rubber Soul el disco que los direccionó hacia otras temáticas en las letras de sus canciones y la indagación de nuevos sonidos. Los presentaba mucho más maduros e integrando sus experiencias de la vida en sus canciones. Así lo hacía Madonna con su tercer álbum, True Blue. Después de Rubber Soul los Beatles sacan Revolver, revolucionando todo lo que hubiesen hecho jamás (en mi opión, también el pop mundial). Este es el caso del disco que le sigue a True Blue, Like A Prayer, en donde Madonna dejaba en claro que no le interesaba hacer música y punto, sino marcar tendencias y dejar influencias tanto en la música como en las opiniones sobre distintas temáticas (la sexualidad, la religión y el amor). Luego, los Beatles sacan Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, el disco más revolucionario de muchísimas décadas rompiendo cualquier esquema que se pudo haber imaginado. Madonna lanza Erotica, generando controversias hasta en las esferas más altas de la opinión pública como el Vaticano (no por única vez). Allí Madonna trata de develar que lo que la cultura occidental (sobre todo yanqui) más reprime, es lo que más consume: el sexo. Abbey Road es el punto más alto de la carrera de los Beatles más allá de la aparición de Let It Be post separación. Madonna también tuvo sus picos más altos: Ray Of Light, Music y COnfessions On A Dancefloor en donde ratificó su sello. Cómo hizo esto: Madonna nunca se encasilló en un género. Hemos podido evidenciar eso con la producción de discos como Erotica, el ecléctico Bedtime Stories y el conjunto Ray Of Light/Music, sin contar Confessions o detalles de sus otros discos, como la mezcla acústico electrónica de American Life. Sus discos jamás sonaron igual. Siempre escribió sus letras, estuvo envuelta en la producción de sus discos con menos participación en sus comienzos que al final (más allá de que Hard Candy queda posicionado como un disco ajeno, fue ella quien controló todo lo que fue elaborado para ese álbum). A partir de Like A Prayer (aunque algo había sucedido con el lanzamiento de Like A Virgin) cada vez que lanza un disco genera expectativas a nivel musical con respecto a qué ritmo va a predominar, qué tema va a ser el que se cuele en la opinión pública y qué estrategia comercial lo acompañará. Todo esto, proveniente de su cabeza. De su experiencia. De lo que logró desde su llegada a Nueva York con U$S 30 en su bolsillo hasta los U$S 490.000.000 que posee hoy. Su fracaso en las relaciones con hombres, su incursión en la bisexualidad, sus hijos, su ideología, sus estrategias en el mundo musical y en la praxis que le toca aplicar. Madonna no puede ser tenida en cuanta sólo por sus polémicas, ni sólo por la calidad de su propuesta de entretenimiento, ni por los avances o retrocesos de su música (de la cual no cabe duda de que ha hecho un espacio de encuentro consigo misma). Espero que se hayan dado cuenta de que "entretener" es sólo una parte y no menor, para nada, de la maquinaria y de la persona que lleva a cabo su proyecto: Madonna. Ella es un proyecto en sí misma y hoy por hoy, con cincuenta años ya, no nos deja de invitar a su cataris. Tal vez de ahí el título de su disco más alto, Confessions On A Dancefloor. Nos hace bailar, que es lo que más la identifica en el grado presencial (su cuerpo como un hecho) pero a la vez siempre integrado de su expresión, sus ideas, su relato, otra vez, su cuerpo pero hecho canción.
En el repaso anterior, pudimos pensar como conclusión que a pesar del "fracaso comercial" que le supuso a Madonna la estrategia de difusión de American Life el disco en sí no fue tal fiasco para su postura polìitca y generar un respeto en algunos círculo ligados más a las tendencias ideológicas dentro de la música. Pero en el año 2004, habiendo ganado mucho respeto en ese aspecto, Madonna se dedicó de lleno a volver a su lugar de diva del pop. Por ello, comienzo este post planteando una hipótesis: Confessions On A Dancefloor marca el punto más alto de la carrera de Madonna. Tan es así que podría haberse retirado de la vida pública con esta profesión después del tour que la llevó a presentarlo por muchísimos países del mundo. Tanto el disco como el Confessions Tour (del cual también salió un disco en vivo) son dos piezas únicas e irrepetibles de la capacidad de esta cantante. Ya sea en cuanto a lo compositivo como a la producción de un espectáculo, lo que Confessions significó podría haber mantenido a Madonna mucho más alto de lo que quedó luego de lo que es hoy su último trabajo: Hard Candy. Un disco hecho por otros artistas y Madonna. Sin su marca personal, cuando una de las muletillas de cada repaso que hicimos fue que todos sus discos reflejaban aspectos muy profundos de sus convicciones o de su vida. Confessions On A Dancefloor, en oposición a todo lo que venía haciendo Madonna hasta ahora, no es un disco temático, sino retórico. No son los temas que tratan las canciones lo que hacen al concepto general, sino el concepto del género musical: la música dance. Este álbum es un homenaje a la música disco (madre de todo lo electrónico) además de consolidar la música electrónica como el género al que Madonna quería pertenecer por lo menos por un rato. Si bien Ray Of Light fue el precursor de esta tendencia en ella seguido por Music, ambos simplemente coqueteaban -uno en mayor medida que el otro- con los ritmos tecno, trance o house, mientras que Confession es, claramente, un disco compuesto por esos géneros. No tiene mucho sentido pararse tema por tema a analizar la temática o el género por lo enunciado más arriba, sin embargo se puede hacer una referencia a los “apartados” de este disco. No hay separación entre track y track. El sonido logra ser un todo a pesar de también, poder escuchar cada canción por separado. Es más, al no ser un formato común en su obra, muchos de sus seguidores no encontraban la dinámica en este disco: cuando se lo escuchaba completo sonaba reiterativo, sin embargo los temas sueltos, no nos permitían dejar de bailar. Como ya había sucedido con discos en los que Madonna hacía un giro fuerte en su musicalidad (Erotica o Bedtime Stories).
Get Together conecta a Madonna con su público en el segundo tema del show
No sólo se trataba de un disco conceptual musicalmente hablando sino también en relación a lo visual. Los videos tienen ciertas improntas contradictorias pero que conjugadas tienen mucho sentido: futuristas/retro. De la mano de estas improntas, la gira que acompañó su presentación es uno de los shows más impactantes que se pueda ver. Por más de que artísticamente el Drowned World Tour o el Girlie Show nos atraigan más, el Confessions Tour tiene un despliegue escénico, coreográfico, de vestuario, de efectos que impactan hasta al más reacio al trabajo de Madonna. Todos los temas son reversionados con el mejor gusto y con una calidad suprema. El espectáculo repasa el repertorio de Madonna desde el primer disco hasta este último trabajo organizańdolo en cuatro bloques: ecuestre, espiritual, punk, glam y rock y el bloque disco.
Vale la pena ver la performance de Madonna en temas como Like It Or Not o Let It Will Be en donde parece poseída y canta sin ocultar el agitamiento en su voz.
Comentemos un poco de algunos temas del disco: Hung Up usa la base de Gimme, Gimme, Gimme uno de los hits de ABBA. Sorry tiene una letra y una melodía que nunca se va de nuestras cabezas. Get Together es una de las canciones más interesantes de Madonna, que a pesar de estar hecha al estilo dance se puede reversionar tanto en forma acústica como en rock. I Love New York es una declaración de amor a esa ciudad con un fondo rock punk muy interesante. Jump es uno de los temas más fuertes del disco con un video en donde se puede ver las acrobacias más arriesgadas que son llevadas al escenario del Confessions Tour.
La versión en vivo de Sorry tiene la fuerza de una banda de heavy metal. En otra parte del show se repite el tema pero en un video editando la canción para el lado del enfrentamiento político con el presidente Bush.
La representación de temas viejos como Live To Tell, Lucky Star, Substitute For Love, La Isla Bonita o la versión remixada de Music con Disco Inferno le suman a la presentación de su último tour hasta aquel momento un nivel de versatilidad y calidad performativa imposibles de perder de vista. Sin embargo, el concepto de este período de Madonna es tan visual que no queda más que conseguir el DVD y vivir la experiencia de la Confesión.
Una versión con muchísima fuerza de La Isla Bonita
Es llamativo que Madonna logre su punto más alto cuando no hace referencia directa a su vida para la elaboración de este disco. Por otro lado, no es casualidad que sea a través de la “confesión” que Madonna llega a esta instancia. Muchas de sus canciones que más marcaron su carrera o de mayor imbrincación con su vida son a modo de confesión: Live To Tell, Secret, Human Nature, Substitute For Love, What It Feels Like For a Girl.
Live To Tell conmueve a la gente cuando se lo dedica a los niños que mueren de SIDA en el contienente africano.
Se podría pensar que todo lo que fue develándonos durante su carrera fue para llegar hasta esta etapa en la que ya no hace tantas autorreferencias sino que deja lugar a otros artistas para que experimenten con su sello personal. Desde los ochentas hasta el día de hoy, Madonna siempre estuvo vigente. Y con Confessions… pareciera también estar presente desde una década antes, la del 70. Así se construye como un ícono que pueda aparecer en la década del 70, en la de los 80, 90 y en la actualidad. El Período “Confessions...” no hace más que darle ese carácter a su música. Una impronta atemporal, que encaja perfectamente en cualquier momento relacionado con el baile pero no banalmente, sino, más bien, todo lo contrario: como una práctica -entendida como el cuerpo que encarna la experiencia- en la que se conjuga la conexión entre la experiencia musical, la artística, la visual, la estética y la espiritual.
El 11 de septiembre de 2001, tras el atentado a las torres gemelas, Nueva York sufría la conmoción más grande de su historia. No sólo por lo que sucedió, sino por la reconfiguración del mapa político-social y cultural. Las significaciones que hasta ese momento entretejían las redes de representaciones que circulaban en los discursos políticos y artísticos de la sociedad norteamericana daban un vuelco nuevo. Todos los afiches de películas o espectáculos que mostraban las torres debían borradas. Las sitcoms que se desarrollaban en la ciudad no mostraron más imágenes cercanas al World Trade Center y el Empire State o la Estatua de la Libertad pasaron a primer plano para generar el reconocimiento de la locación del programa. Las temáticas de las películas también viraron hacia las catástrofes ecológicas y el fin del mundo. En el mundo de la música las repercusiones también fueron notorias sobre todo para repudiar las políticas bélicas que el gobierno de George W. Bush comenzaba a tomar. Una de las primeras en dejar en claro su postura fue Madonna. En plena invasión yanqui a Irak en de abril de 2003, Madonna lanzaba su disco American Life. Desde la ironía del título (o tal vez la literalidad) se evidenciaba la postura crítica ante el gobierno americano. Considerado el álbum más arriesgado -comercialmente hablando- que ha lanzado Madonna en su carrera; es el segundo material producido junto a Mirwais Ahmadzaï, quien disminuyó la presencia de electrónica bailable a cambio de guitarras acústicas llevando el sonido más allá de Music. Para la portada, en crudo blanco y negro, Madonna apareció como un “Che” del siglo XXI con dos franjas sangrando en su ceja, en posición militar. Fue lanzado mundialmente el 22 de abril en tres ediciones: explícita, limpia y en una serie especial limitada. El “problema” con este trabajo - hablando siempre de cómo fue catalogado por los “críticos especializados” - fue su alto perfil político y lo “extraordinario” que es para los yanquis que una artista como Madonna se manifestara en contra de un acto cuasi nazi como fue la “persecusión terrorista” del Gobierno de Bush de aquella época. Una cosa era que Bruce Springsteen lo hiciera, pero Madonna se caracterizaba por ser un emblema del american dream, entonces ¿por qué cuestionaba el american way of life? Como sabemos, el mercado no funciona solito, así que todas estas influencias políticas hicieron que este álbum fuera un fiasco en su carrera. Además de que sus buenos temas no se destacan como un antes o un después en sus composiciones como venía haciendo con las canciones de sus dos últimos trabajos: a nivel compositivo (no ideológico) es sólo un disco de hermosísimas baladas. Para repasar este disco, primero hay que hablar de las canciones en sí, y luego, al final del trayecto, se puede referir a todo lo que significa a nivel macro. American Life es el disco más conceptual de Madonna después de Like A Prayer en cuanto a su temática. Más aún que Ray Of Light. Los traspiés: comenzando con el video del primer tema del disco, el homónimo. Madonna se autocensuró. Primero lanzó un video jugadísimo e híper crítico hacia la situación política de su país. Recibió un sin fin de críticas, por lo que se declaró firme a no modificar su video. Sin embargo, luego de que comenzara la guerra, el video finalmente, fue cambiado. Según Madonna, no le parecía apropiado referirse de esa forma a la guerra cuando respetaba a quienes estaban allí luchando. Sabiendo la postura de Madonna en favor de la paz, esto sonó más a una estrategia comercial. Sobre esos ejes se encuentran los factores más criticables de este disco, pero más que nada es hacia la actitud de la artista y no tanto de la producción en sí. La letra del tema es una durísima crítica al ponderado estilo de vida americano y no tiene el más mínimo desperdicio: I'm drinking a soy latte, I get a double shot. It goes right through my body and you know I'm satisfied. I drive my mini Cooper and I'm feeling super duper. They tell me I'm a trooper and you know I'm satisfied. I do yoga and pilates and the room is full of hotties, so I'm cheking out their bodies and you know I'm satisfied. I'm digging on the isotopes, this metaphysics shit is dope and if all this can give me hope you know I'm satisfied. I got a lawyer, a manager, an agent and a chef. Three nannies, an assistant and a driver and a jet. A trainer and a butler and a bodyguard or five. A gardener and a stylist. Do you think I'm satisfied? I'd like to express my extreme point of view. I'm not a christian and I'm not a jew. I'm just living out the american dream and I've just realized that nothing is what it seems. Madonna estaba autocriticándose, a ella, y a todo lo que aspira la sociedad americana encabezado por el star system que aparenta tener todas sus vidas en carriles por ser parte de ese American dream, pero según ella: “nada es lo que aparenta”. “Do I have to change my name? Am I gonna be a star?”
El video original se podía ver en las pantallas del escenario del Re - Invention Tour de 2003 mientras Madonna interpretaba American Life.
Así pasa a Hollywood. El segundo corte del disco habla de lo mismo más enfocado en el mundo del espectáculo. En el video, Madonna aparece simulando las inyecciones de botox a las que ella misma se somete. Esta fue la canción que presentó ese año en los MTV Video Music Awards antes de interpretar Like A Virgin junto a Britney Spears y Christina Aguilera y darles un beso en la boca a ambas, marcando un hito en las presentaciones de esa entrega de premios. Sobre esta canción Madonna dijo: “En Hollywood puedes perder tu memoria y tu visión del futuro. Puedes perderlo todo porque podrías perderte a ti mismo”. I'm So Stupid también trata sobre la superficialidad pero con respecto a “ser lo que los demás quieren”: And I wanted to be like all the pretty people / Please don't try to tempt me / It was just greed and it won't protect me / don't want my dreams adding up to nothing / I was just looking for / Everybody is looking for something. Love Profussion es una de las canciones más lindas del disco. Con una letra sencilla, una melodía pegadiza y dulce, un muy buen arreglo vocal, más una conjunción interesante entre máquinas y guitarras en vivo, esta canción intenta la temática del amor como lo único que nos puede asegurar el cambio. El video refleja perfectamente este mensaje y Madonna está hermosísima con un vestido lleno de colores para luego ser rodeada por hadas. Es la contracara de todo lo que venía promulgando American Life: And the love profusion you make me feel / you make me know / And the love vibration you make me feel / you make me shine / I've got you under my skin.
Bajo esta misma línea están las baladas Intervention y Nothing Fails. Estas dos son las mejores canciones del disco. La primera en forma de enseñanza a sus hijos y la segunda como una confesión sobre un amor secreto. La otra balada que maravilla es X-static Process, una obra minimalista en la que Madonna reproduce su voz en armonías muy interesantes acompañada únicamente por la guitarra. El tema Easy Ride también vale la pena. Allí Madonna habla de que la vida es dura a veces, pero que hay que estar dispuesto a aprender de los errores y así ver el panorama más claramente: I want the good life / but I don't want an easy ride / When I touch the ground I come full circle to my place / And I am home.
Los otros temas del disco: Noboy Knows Me y Mother & Father, no tienen ningún aspecto digno de destacar más que el hecho de que esta última hace referencia a la muerte de su madre. Madonna explicó que “es una manera de liberarme del sufrimiento por la muerte de mi madre, pero sin ponerme una medalla por haber salido adelante ni pidiendo compasión por haberlo pasado tan mal. Tampoco como una excusa, al estilo de soy así de rebelde porque me pasó todo esto de pequeña. Todas esas excusas son basura porque en la vida tienes que asumir la responsabilidad por todo lo que haces.” A pesar de su letra en clave emotiva, la melodía es más bien pegadiza y bailable. También fue incluida la agresiva Die Another Day de la banda de sonido de la película de James Bond con el mismo nombre. Tiene una letra muy interesante haciendo referencia al psicoanálisis. En total, American Life no es un mal disco. Fue toda la situación que la rodeó la que hizo que no fuese popular en los charts, al igual que su gira promocional el Re – Invention Tour. Éste tipo de declaraciones vienen de la manos de críticos que aparentemente podían soportar que Madonna tuviese una estrategia de marketing escandalosa alrededor del sexo o su vida, pero no con una postura política anti establishment. Fue por ello también que la gira fue parte del documental “I'm Going To Tell You A Secret” que tampoco tuvo el éxito que en su momento tuviera “Truth Or Dare”: A la cama con Madonna. Sucedió algo similar con Erotica, sólo que es cierto que el disco de 1992 sí supuso un antes y un después en su carrera a nivel artístico, que en definitiva es lo que está en la mira a la hora de “juzgarla”; además de que la polémica giraba alrededor de otro eje. American Life fue más una declaración de principios que una obra musical, pero aún así no dejó de lado la calidad de las canciones, que no fue la mejor pero que tampoco justifica su desvalorización como sostienen muchos basándose en el lugar que ocuparon los cortes en los ránkings. Por otro lado, las ventas de American Life en la primera semana superaron a Ray Of Light y Music. Personalmente, creo que toda banda que tiene un disco polémico, oscuro, ambiguo suele llegar a un nivel de superación de sí misma que no podrían llegar a lograr sin este. Ya sea un fiasco o no. No es el caso de Madonna. American Life si fue un fracaso a nivel comercial. Digamos que en cuanto al vínculo con el público en general, no tuvo una buena estrategia, sin embargo, el disco en sí, como elaboración propia no es para nada terrible. Aceptamos que no marca ningún precedente en la historia de Madonna, pero sí dejó en claro su posicionamiento: que no es sólo una persona que está para influenciar el mundo del entretenimiento, también es parte de la agenda política de un país.