miércoles, 24 de febrero de 2016

La verdad de las plazas

El 24 de febrero marchamos los trabajadores a la Plaza de Mayo. Esa frase tiene muchas aristas para analizar. Pienso primero en que la fecha es exactamente un mes antes del 24 de marzo: una de las fechas más importantes de nuestra historia. Pienso, luego, en "trabajadores": no eran sólo trabajadores de hecho, sino, tal vez, gente sin trabajo, amas de casas, despedidos ¿Qué nos engloba como trabajadores? Nuestra clase ni más ni menos. La clase que si no es por el empleo, lisa y llanamente, no puede vivir (lo que dista de aquello llamado "clase media"). Pienso en "a la Plaza de Mayo": diría "una porción de la plaza", ya que -a diferencia de lo sucedido en los últimos 12 años- esa plaza se encuentra "recortada". Sólo una porción le pertenece al pueblo. Al avance del pueblo por sobre el Gobierno (que no es el Estado que sí es del pueblo). Pienso en esa plaza que, dos meses atrás, era testigo de un hecho muy poco común: el pueblo ("los trabajadores") despidiendo a un Presidente, colmando ese espacio público. Y entonces pienso en ese espacio público como huella imborrable de la historia. Huella que puede ser tergiversada por el medio o grupo monopólico que quiera, pero los que estuvimos allí, el 24 de febrero, los 24 de marzos, el 9 de diciembre de 2015, 2001, el 27 y 28 de octubre de 2010 (muerte de Néstor), la fecha que quieran, sabemos la verdad de esas plazas. Eso queda, eso es memoria, eso interpela y convoca como nada. No es la plaza de Blumberg, no es la plaza del Campo. Los trabajadores sí tenemos memoria. Soy optimista. Creo que los que no se solidarizan con la movida que se está dando, no lo entienden. No son de clase trabajadora. La clase no se define por su acción. No importa si sale a trabajar o no. Si no tiene conciencia de su clase, por más de que labure 600 horas por día, no es un trabajador. El trabajador, aunque cobre un plan, se solidariza, se moviliza (interna y activamente), se indigna ante la injusticia de los que manipulan al pueblo con mentiras asquerosas sin filtro, como la suba del "40%" a los docentes. Los trabajadores no nos comemos los mocos, ni una. Era fácil estar en la plaza y pensar en que hace dos meses fuimos tristes pero contentos (entendido como plenos) sabiendo que este tiempo hemos sidos empoderados, pero no por Cristina, sino por la soberanía que el pueblo fue construyendo, paso a paso. Por mí puede haber un 30% de personas que elijan a Macri, por ignorantes, por fachos, lo que quieran. Pero sé que hay un 21% que no lo es, que se cegó, se perdió, se distrajo -gran mecanismo para arrasar con los laureles que supimos conseguir. Tal vez muchos de los que votaron en blanco inclusive ahora entienden que no era lo mismo Scioli que Macri. Aunque Scioli no era la panacea (ni el Kirchnerismo lo fuera). Había cosas intocables para Scioli que sabemos que iban a quedar igual. Para Macri no, porque es un títere. Un títere de grupos financieros, monopólicos, seres mucho más demoníacos que él, se los aseguro. Y con el 49% más el 21% somos muchos. Ahora: esperamos a un buen/a candidato/a. Pero en lo que había que pensar hoy, no era en la tristeza o alegría, era en la bronca que tenemos -no miedo- de que quieran reproducir lo sucedido en 2001. No podemos dejarlos. Somos otra sociedad. Que gobiernen como quieran gobernar pero no los dejemos nosotros, los trabajadores. Defendiendo lo nuestro. Nuestro país, porque ellos, claramente pertenecen a otro. Un país de genocidas, déspotas y dictadores. Ese país, definitivamente, nunca más va a ser la Argentina.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Bella Calabaza en el adiós

Voy a ser breve. No hay mucho más que decir. Sólo quiero narrar mis emociones. Los análisis políticos sobran. Hace dos años que no publico nada en este blog o más, y me da pena. Eso han generado las redes sociales. La gente lee lo breve, lo gráfico... Yo no soy así. Y si nadie me lee, para qué escribo. Pero esto lo voy a escribir para mí y para quienes quieran reproducirlo. Hace menos de un mes, Mauricio Macri, el jefe del partido Pro, ganó las elecciones a Presidente en la segunda vuelta. Ganó por muy pocos puntos, por muy pocos votos. Ganó con votos que no le corresponden en un 100% así como a Daniel Scioli, su oponente, no le corresponden sus votos tampoco. Pero, eso es un ballotage. Sin embargo, a pesar de doce años en el poder -y con el desgaste que esao conlleva-, el Partido oficialista sumaba casi la mitad de los votos del electorado nacional. Desde el 22 de noviembre, la vida de ese más de 48% no es la misma. Sí, hubo tristeza, decepción, el inicio de una autocrítica que se hizo esperar, pero de pronto, noto, por lo menos yo desde mi humilde lugar, que hubo un reconocimiento, una revalorización de todo lo que los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner nos han devuelto, o a muchos, entregado por primera vez. AUTONOMÍA. Siento que nos hicieron valorar la autonomía de pensamiento. No me refiero a los fanáticos, ni de un lado ni del otro, hablo de los que supimos realmente capitalizar los logros de estos Gobiernos más allá de los hechos concretos y comprenderlos como batallas ganadas a un sistema político y económico que durante años nos dijo que sólo unos pocos podían interesarse porque unos pocos podían formar parte. Ya no más. Ahora todos podemos formar parte de nuestro devenir político, en democracia. Sin necesidad de estar en una dictadura cruenta y genocida, estamos aquí, plantados para defender, defendernos, defenderlos. Por más críticas a dirigentes del Frente Para la Victoria, por más críticas a decisiones tomadas por la misma Presidenta o lo que fuere, tenemos que unificarnos en este presente AUTÓNOMO pero colectivo. La Plaza de ayer no fue una plaza más. No fue una plaza más tampoco de las tantas que tuvimos estos últimos doce años si quiera. Esta vez, yo sentí, que la plaza fue más nuestra que nunca. Aunque no he vivido el Peronismo de Perón... Pero bueno, hablo por mi parte. Yo también puedo mirar a los ojos a personas que votaron a Cambiemos con la misma convicción que lo hacía en el Gobierno de Néstor, luego de Cristina, de doce años, y hoy siento que es más nuestro que nunca. Aunque el "Jefe" sea Macri. Hoy somos más nosotros los que vamos a plantarnos para que las decisiones sean tomadas o no. Y en nosotros incluyo a todos los argentinos. Y si no lo creen, créanlo. Si queremos que "volvamos a ser Gobierno", aprendamos de los errores, y busquemos un líder que pueda representarnos a todos. Tal vez Scioli haya mostrado sólo una parte de lo que puede dar; tal vez sea otro. No lo sé, pero sí sé que esta búsqueda de líder, de nuevos caminos aprendiendo de los errores previos debe ser firme, constante y direccionada, compañeros. Somos nosotros los que llegamos hasta acá junto a Cristina. Sigamos, no nos perdamos. Fuerza. Mercedes Peluffo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Adore - Smashing Pumkins: encontrarme en lo oscuro

Podría evitarlo, pero no hay forma de empezar a hablar de mis amados discos de los '90's sin citar a mi fuente de inspiración de aquella época: La MTV. Sí, ya todos sabemos que la MTV de hoy no es lo que comenzó siendo. Y se podría decir que casi todas las bandas que van apareciendo en esta sección de "Discos Pubertosos" han llegado a mis oídos (y ojos) gracias a aquella emisora. Así es como un día de 1994 pesqué un video muy particular: "Disarm" de Smashing Pumpking del segundo disco de la banda: Siamese dream. Se ve a sus miembros flotando sobre imágenes de una casa mientras tocan sus instrumentos, y a un anciano caminando a través de un paso subterráneo. Por otro lado se superponen con otras a color al estilo de las películas caseras antiguas, que muestran a un niño jugando en el exterior. El tema me hipnotizó de entrada, pero lo dejé ahí. Como una especie de "One Hit Wonder" personal (creé esa categoría para hermosas canciones de bandas que son mucho más que ese tema, pero a mi criterio no tienen mayor trascendencia). Luego vendría el disco Mellon Collie And The Infnitie Sadness. Allí estalló todo, particularmente por uno de los mejores temas de los 90's ("Tonihght, Tonight") con, claramente para esa época, uno de los videos más perfectos y logrados que se pudo haber visto en la MTV. Pero el disco de este grupo de Chicago que marcó mi etapa "pubertosa" fue Adore. Con toda la expectativa que podía generar un disco tan grandioso como Mellon Collie, sus seguidores y la crítica tenían los dientes muy afilados para hincárselos a la próxima obra de Don Billy "Dolape" Corgan. Recuerdo la crítica en Página/12 como si fuera hoy, no así quién la escribiera, pero puntuaba el disco con un diez redondísimo argumentando que era una de las joyas más preciosas que íbamos a ver en mucho tiempo. Las letras estaban llenas de melancolía, nostaligia, mucho más literalmente que su disco anterior que aunque en su título se cargaba de sentimientos desolados, en algún punto jugaba más con sonidos que buscaban la luz. Tanto "Tonight, Tonight" como el hitero "1979" son muestra de ello. Adore, no. Adore es oscuridad, pero no una oscuridad negra, sino gris, azul. Se pueden ver cosas de otra forma a través de la escucha de este disco. No voy a extenderme nombrando canción por canción lo que se puede destacar, pero sin dudas desde la apertura del álbum con "To Sheila", pasando por el Hit "Ava Adore" (con un video a tono con la estética gótica que Corgan quería darle a esta etapa de la banda, incluso lookeado como Nosferatu), "Tear" y la hermosísima "Crestfallen" (con una letra sencilla y muy sentida) Adore, es una invitación constante a querer más. Escuchar más y más en cada mínimo detalle de estas canciones que parecen tan sencillas pero suponen una introspección e inspiración que claro, le significó al grupo comenzar a disolverse luego de su lanzamiento. Primero la bajista D'Arcy y después el guitarrista James Iha. Jimmy Chamberlin (el baterista original) ya los había dejado después de Mellon Collie. La canción For Martha merece una mención especial, tal vez por ser la más "grandilocuente" del disco dentro de una aparente "sencillez" en los arreglos, por ser la de más larga duración, pero a su vez, por tener una letra tan tremendamente poética que hasta da envidia. Luego de esa formación, Corgan quedó sólo con el grupo, ya que los integrantes que estuvieron en las formaciones posteriores entraban y salían como por puertas giratorias. Una pena, porque Smashing Pumpkins fue sin dudas una de las bandas más emblemáticas de los '90's y de mi vida. For Martha - The Smashing Pumpkins

jueves, 6 de junio de 2013

Eminem - The Marshall Mathers LP

Eminem es un personaje muy interesante para analizar. Partamos de la base de que es un rapero blanco en un mundo en el cual(casi como excepción) ser de esa raza es un estigma. En segundo lugar, este muchacho de Detroit, tiene buen fraseo e ideas para rapear a diferencia de sus colegas como Vanilla Ice. Por otro lado, supo hacer muy buenos discos. Tal vez no tanto ahora, pero tiene ojo para los hits, claro, sumado a un equipo de productores como Dr. Dre (capo del Hip hop) que supo guiarlo muy bien. Sus videos son referenciales del momento de apogeo era MTV; cando aún Youtube no había desplazado por completo a la forma tradicional de acceder a los bienes culturales (musicales, televisivos, cinematogréficos, de artes escénicas). En ese entonces, los videos de Eminem (nacido como Marshall Mathers) siempre se destacaban, así como hoy lo hacen los video de Lady Gaga. Con siete discos en su haber y pronto a lanzar el octavo, podemos decir que el chico tiene talento. Pero justamente esa es la frase que mejor aplica para describir en qué radica el capital artístico de Eminem. El talento, posiblemente, una de las cualidades más ambiguas que hay. Este concepto, muy post "noventas", propio de los realities que buscan estrellas fugaces, o de aquellos quienes logran llegar a la cima por un corto período podría compararse con una cajita que muchos pueden tener, pero la que pueden rellenar con porquerías (Britney Spears) o con diamantes (Justin Timberlake). Algo así como cuando uno corta una relación diciendo que: "sos una persona divina, pero..."; "Tenés mucho talento, pero..." Eminem está en el medio de esos dos casos. Sus últimos discos no hacen más que repetir la fórmula de un samplear un tema conocido o no (recordemos que fue él quien descubrió a Dido utilizando el estribillo del tema de la inglesa, Thank you, para hacer la joya Stan del disco The Marshall Mathers LP) ponerle una letra entretenida, polémica o de alto contenido intrigante y nada más. Sobretodo podemos decir que sus últimos hits fueron bastante básicos, como el que hace con Rihanna, Love the way you lie (creemos una dupla desaprovechada), en donde jugó con que lo que iba a bastar era poner a Megan Fox en el video. Desde ya que el tema rotó y rotó y bastó para que venda, pero los que escuchamos su tercer disco, The Marshall Mathers LP, sabemos de lo que hablamos. En 2000 Eminem tenía cierta reputación: niño blanco problemático, medio "todofóbico", machista, violento, adicto. Pärecía tenerlas todas. Tantas, que era más que evidente que no era más que un vende humo para llamar la atención de los medios. Lo logró, pero también se hartó. Entonces lanza este disco, con el nombre que aparece en su documento. Eminem quería jugar a ser él. Luego de su segundo disco, apodado como su Alter Ego Slim Shady, Eminem se enfocó en enterrar a ese otro yo. Las canciones de The Marshall cuentan sus problemas de aceptación personal, sus vínculos enfermizos con su ex mujer y madre, sus adicciones, el peso de ser blanco en una industria encasillada (tal vez por los blancos mismos) en que hay que ser negro para triunfar. A su vez, algunos tracks están separados por fragmentos de conversaciones entre el rapero con CEO de la discográfica, productores defenestrando su disco por su poco valor comercial, por su nivel de confrontación. Parecía estar explicitando su estrategia comercial: alto grado de polémica que lo podría llevar a perder su contrato con Polydor. Sin embargo lo que más atrajo al público, no fue tanto ese asunto, sino, la perfecta combinación entre lo visual y su música. Cada canción parecía ser un video clip sin necesidad de estar mirándolo. Perfectas radionovelas musicales; y cada uno de los videoclips cumplían perfectamente con la expectativa. Tal es el caso de Stan. Esta canción cuenta la historia de una fánatico obsesionado con el rapero, quien luego de enviarle una serie de cartas (cuando aún Internet no había estallado) que no fueron contestadas a tiempo, decide matarse arrojándose al río en su auto con su mujer embarazada en el baúl. Cuando Eminem tiene tiempo para responderle la carta, intenta convencerlo sobre su grado de obsesión para con él. Stan ya estaba muerto. Ve las noticias sobre el suicidio y cae en la cuenta. La brutalidad de la historia, está perfectamente plasmada en la interpretación que hace el mismo Marshall Mathers de Stan. Cuando llega el desenlace del relato, es imposible no tener escalofríos. Esto se repite en varios temas del disco, todos con excelentes letras, muy buenos ritmos e invitados como Snoop Dog, Dr. Dre, Nate Dogg y la banda que tenía Eminem en ese momento D12. En 2002 protagonizó una película casi autobiográfica cuya actuación fue muy bien recibida y le valió un Oscar a la mejor canción en ese año por la excelente Lose yourself. Eminem es un excelente ejemplo de talento, ¿cuánto se puede hacer con eso? Eminem - Stan Eminem - Lose Yourself

sábado, 13 de abril de 2013

Muertos y muertitos

No puedo pensar en la muerte. No puedo concebir la idea de que hoy camino, respiro, río, lloro, conozco seres, me atraen, me repelen, me rechazan, comparto, crezco, vivo y un día, simplemente, se apaga la luz y dejás de estar, de ser, de transitar, procesar. No puedo concebir esto. Supongo que porque aún hay mucho camino por recorrer. La gente vieja, muy vieja, muchas veces, lo único que esperan de esta vida es morir. Llegaremos ahí como parte natural. La muerte es una de las cosas irrepresentables para el lenguaje humano. No hay nada que pueda darnos una idea de lo que es la muerte, sólo su (paradójicamente) vivencia. Entonces me parece muy interesante pensar en la creación de dos personajes del género del terror que están anclados a estos conceptos de maneras distintas pero que se rozan y que simbolizan a la muerte a tal punto que hasta logran tener relación con como vive la sociedad contemporánea. Para esto voy a recurrir a Drácula de Bram Stoker. Más puntualmente a la versión cinematográfica de Francis Ford Coppola con Gary Oldman, Winona Ryder (en su época de esplendor), Anthony Hopkins y Keanu Reeves. Yo tenía diez años cuando la vi. En VHS con mis padres. Lo que muchos consideraban que podía dar miedo, para mí no fue más que lo que el autor quiso expresar (probablemente por el excelente enfoque que da Copppola): una historia de amor, trágica, tan trágica como Romeo y Julieta. Entre todo ese mejunge de monstruos, lobos, sangre y misticismos (porque los vampiros son un mito más instalado en la cultura occidental a diferencia de los zombies -no es común que alguien crea en los zombies por estos lados del hemisferio. Son de procedencia africana y los vampiros, europeos) el Conde Drácula conoce a Wilhemina "Mina" Murray y ella lo conoce a él. Mina luchará constantemente durante el desarrollo de la historia contra el dilema de amar a ese monstruo que traumatizó a su pretendiente y el Conde contra el dilema de convertirla en un ser de muerte, podríamos decir una caminante muerta... Lucha contra su amor por la muerte y, de alguna forma, darle vida a través del amor. Sin embargo es por su voluntad que ella termina haciéndolo y es por su voluntad que termina dándole paz eterna a Drácula, por amor. En la escena de la conversión de Mina a vampiresa, ante la duda del vampiro ella le ruega: "Llévame lejos de esta muerte", que paradójicamente era estar viva. El deseo de muerte aparece entonces representado como un lugar de encuentro con el amor. Mientras la historia más grande de vampiros trata el dilema del amor y la muerte "a la" Romeo y Julieta en algún punto, los zombies no. Los zombies apuntan a lo peor del ser humano. Los muertos vivos son retomados por George Romero para hacer reinterpretaciones y relecturas sobre la realidad de las sociedad occidentales capitalistas. El zombie es peor que la muerte. Así como los vampiros de Drácula o Entrevista con el Vampiro, sufren el hecho de vivir eternamente, el zombie no registra, no piensa, no tiene ningún tipo de rastro de vida en su caminar letárgico. Simplemente devora. Los vampiros también tienen este apetito por la sangre, sin embargo es para sobrevivir. El zombie ataca por simple inercia, porque no puede hacer otra cosa, porque no "vive" si no ataca. Y los vivos deben convivir con eso, con la amenaza, y con que el más apto será quien prevalezca. Porque vivir entre muertos y entre la amenza de convertirse en uno de ellos (no sólo de morir) hace que se traicione a los pares vivos. Entonces podemos pensar a ambas criaturas como seres de muerte, pero sin embargo, los vampiros, tal vez por mantener razocinio, pueden sentir, pueden amar, pueden sufrir, pueden odiar, querer conquistar y vencer, aún dejándose perder. El zombie no, el zombie es la amenaza a la que más le teme el ser humano, porque en definitiva es lo más parecido a la vida en esta cultura sin necesidad de tener hambre de cerebros literalmente. Sin embargo, el sistema busca comerlo de todas formas. Además, su figura, viene del África.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Al infierno con Madonna

Estoy pensando mucho el tema del pop. De su importancia en la industria cultural. Su relación con el marketing. Esa idea de que cualquier banda de rock o del género que sea que empieza a marketinizarse un poco, "se popiza". A Kiss se los tilda de eso por ejemplo en el mundo del heavy, y lo mismo le paso a Metallica cuando entraron en esa lógica más masiva hacia mitad de los noventas. Los shows de estadio son el lugar más perfecto para que la música (lo sonoro) se acople a lo visual, al deslumbre, al espectáculo. Como tratando de sacar el foco al oído para que los ojos (el sentido más desarrollado en occidente) pasen a ser los que definan si algo nos gusta, es disfrutable, o no. Madonna lee todo eso a la perfección ¿Por qué digo esto cuando tanta gente dice que ya fue? Sus dos últimos discos son de mediocres a malos, tal vez no a nivel producción de la maquinaria pop, justamente. Pero dejó de lado eso tan único de Madonna que era reinterpretar su vida personal y traducirlo en melodías pop completas, íntegras, familiares pero que si tenían que virar hacia algo intenso y complejo como en Erotica o Ray Of Light lo hacía. O bien como con American Life en donde la lógica marketinera quedó de lado para que la controversia fuera la que la pusiera en el foco y la política se adueñó de la impronta del disco con el trasfondo de la ocupación a Irak. De distintas formas, Madonna lo sabe hacer. Entonces, con este último disco, el peor en ventas de su carrera (Madonna no sabe leer las nuevas tecnologías como sí lo hizo Lady Gaga), Madonna deja de lado lo sonoro (aunque no tanto) para que la transposición en el escenario, en el "vivo" (se podría cuestionar si la voz en un disco no es algo vivo) sea arrolladora con la música como clave para que la obra sea un todo. Temas que en el disco suenan como la nada misma, encadenados en una trama se transforman en una muy buena ópera rock. Astucia, como siempre. Madonna. Esta introducción es clave para poder encarar el repaso de las últimas presentaciones de Madonna en Buenos Aires los días 13 y 15 de diciembre. En el caso de quien escribe, el 13. Dejando de lado la queja común por su hora y media de retraso por la fiebre,el show fue arrolador, agresivo y entretenido. Justamente porque esa gripe la humanizó muchísimo y a su vez, no le impidió moverse, contorsionarse e incluso cantar en vivo (evidenciando el malestar de su garganta y olvidándose las letras). El show se estructura en cuatro ejes temáticos "Transgression", "Prophecy", "Masculine / Femenine" y "Celebration". Acá paso a citar fuentes: Revista Rolling Stone Digital 14/12: "Una mezcla de canto gregoriano y plegarias en hebreo y vasco sirven como punto de largada, mientras un grupo de monjes hace pendular un enorme incensario y en las pantallas de fondo se materializa una catedral, imagen que se hace añicos literalmente cuando el estribillo de "Girl Gone Wild" estalla a volumen 11 en el Monumental. Tras elevarse a sí misma como deidad poliétnica, Madonna toma las armas (también literalmente) en "Revolver" y "Gang Bang" para acribillar a todo su cuerpo de baile, para luego entregarse a una pelea cuerpo a cuerpo con su pareja, el bailarín Brahim Zaibat." Toda esa puesta en escena, probablemente sea la más oscura que Madonna jamás haya montado. El bloque "La Huida de la Geisha" del Drowned World Tour tenía unas marcas similares pero no tanto. Nunca se la vio fusilar a tantos personajes en escena, hacerle "Fuck You" a la cruz para, acto seguido, arder en el infierno. Al terminar este bloque, comienza un set un poco más alegre con Express Yourself a la cabeza. Madonna vestida al estilo porrista (como en el video de Give Me All Your Luvin') entremezcla su hit del disco Like a Prayer con Born This Way de Lady Gaga evidenciando el plagio. “Empezó a vestirse como yo y a hablar como yo, ¡me desencajó!”, canta la mayor al final de esa demostración y como parte del ligado “She’s Not Me”, aunque también como declaración. Una de las partes más interesantes fue la tranformación que le asignó Madonna a su clasiquísimo y hermoso "Open Your Heart" del disco True Blue de 1986. Junto al trío vasco Kalakan y un segmento instrumental ampliado. Luego de explicar que la tardanza del show se debió a su fiebre y pedir que la ayudaran a cantar porque se olvida las letras, entonó Masterpiece, la balada escrita para su última película como directora W.E. Introduce la canción diciendo que el mejor amor es aquel en el cual no hay expectativas. Que sabe que es muy difícil pero que hay que tratar de enfocarse en ello. La interpretación, a pesar de sus problemas en la voz, como siempre, es sentida y creíble. Eso es lo que siempre debe remarcarse de Madonna. En su voz siempre hay credibilidad. Al final del último verso ("Nothing's indestructible") se le vieron lágrimas en los ojos. Así cierra este acto segundo del concierto, que lleva el título “Profecía”. El siguiente es el momento (como en todos sus shows) en donde reina el buen gusto. Aquí incluye un video con nueva versión de Justify My Love, Vogue y logra una excelente versión de “Candy Shop” de su anteúltimo disco con el cual vino a la Argentina, Hard Candy. Allí samplea el estribillo de esa obra perfecta que es Erotica para hacer el Erotic Candy Shop. Este es el bloque “Masculino/Femenino”. En “Human Nature” Madonna justamente intenta develar la opresión sobre las mujeres a referirse a lo público e incluso de hacer pública la sexualidad (siempre permitido para los hombres). De pantalón de vestir de cintura alta, camisa y corbata, concluye diciendo que "las mujeres no somos sus putas y no nos tiren sus mierdas". Así dedica el siguiente tema a todas las mujeres que se impusieron y expresaron sus ideas ante un mundo machista. "Es jodido cantar cuando tenés el corazón roto, pero más con el zapato roto” Madonna se queda mostrando el culo en bombachón y medias, con un tatuaje que dice “Eva” en la espalda entona "Don't Cry For Me Argentina", otra vez con lágrimas en los ojos. “Love Spent” cierra el bloque. El tema habla de un hombre que vive de su mujer y sólo busca su dinero. La interpretación es fuerte: mientras le llueven billetes por alrededor, Madonna es sometida con una correa que ajusta y ajusta su corset por un bailarín. Ella termina dejándole todo el dinero al hombre y se marcha. Sorpresivamente faltaron dos himnos de Madonna de los útlimos años. Ray Of Light y Music, ambos temas dan título a dos de sus trabajos más intensos, personales y reconocidos por la crítica. EL bloque de Celebration no tuvo a Holiday como en casi todos sus conciertos e incluyó I'm Addicted y I'm A Sinner de MDNA. El bloque final busca que todos terminen bien arriba. Incluso Madonna a pesar de su fiebre, alzada por sus bailarines. Madonna declaró una vez que lo que más rescata del mundo del Rock & Roll fue haberlo sobrevivido. Debemos ser sinceros y agregar que le encontró la lógica a la industria musical desde todos sus frentes aunque hoy no logra ser una artista masiva en lo que es su producción musical en sí. Aún así no puede dejar de reconocérsele que es un puente entre dos eras: 80/90 y los 2000. El espectáculo es monumental, toda esta última galería de canciones da cuenta de que Louise Veronica Ciccone ha pasado largo tiempo a la defensiva, explicando las decisiones como una loba feroz que, sin embargo, no termina de ajusticiar a nadie. Creo que ya es hora de que deje la parafernalia de los shows que sabemos que puede montar y puede dedicarse a lograr cosas como estas. Madonna interpreta en una versión acústica perfecta Little Star de su disco de 1998, Ray OF Light. Esta canción es para su primera hija Lourdes.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Soul: alma

Probablemente mi género de música preferido ¿Será que se la nombró así por ser una música ligada con lo espiritual, con el gospel? ¿o es que lo que genera es tan contagioso y conmovedor que tiene que salir del alma? El huevo y la gallina, ¿no? Siempre dije que a Buenos Aires le falta soul (en todo sentido...) Pero cuando las bandas de este género visitan la ciudad dejan una huella imborrable. Pasó con James Brown (con su funk soulero), pasó con Simply Red y esta vez, con Joss Stone. Algo en su carita de ángel hizo que nunca pudiera sentirme muy identificada con su figura. Sin embargo, a la hora de interpretar, una y otra vez, me hizo probar que estaba equivocada. Mientras muchos idolatran a Adele (a quien la autora de este post admira muchísimo) Joss tiene algo que Adele no: rock y soul del bueno. A Stone (que no es de piedra, como dice en su canción Right to be wrong) le gusta que sus conciertos y sus discos transpiren soul por todos lados. Como dijo durante el concierto: le gustan que sus días tengan soul, su comida tenga soul y su vida tenga soul. El concierto que dio el 22 de noviembre en el estadio Luna Park no tuvo ni un minuto de pop (aunque en algunos de sus discos, sobretodo el segundo se pueda encontrar una estructura un poco más popeada en las canciones). La chica de apenas 25 años, comenzó su carrera de difusión masiva allá por 2002 con sólo 15 años. Grabó un disco en donde hacía covers desde los White Stripes a Aretha Franklin. Uno podía pensar que de ahí podía disparar a ser una Britney cualquiera. Pero no, a Joss le gusta el soul. Y aunque suene reiterativo en esta nota, se repetirá una y otra vez porque lo que quiso demostrarnos es eso. Que todo lo que toca tiene que tener alma y si no la tiene, ella se la dará. Descontracturada en sus movimientos en el escenario, juega con sus músicos, con el público, se ríe, se tienta, disfruta cada melodía como si fuera de su banda sola. Allí puede verse una gran diferencia con Adele. Su similitud a la forma de interpretar con la de Janis Joplin es muy evidente, casi como estar en un concierto en la década del 70. La banda es precisa y consistente pero no suena empaquetada e híper prolija como la de Adele. Es una banda de rock. Joss Stone fue la primera chica joven en traer el soul a públicos de estas época post Spice Girls y pre "Disney bands". Luego vendría Amy Winehouse quien es la única que le podía disputar ese lugar. Entre ellas pasó Duffy quien no logró pegar tan fuerte. Todos sabemos que si Amy hubiese estado viva, Adele, probablemente, no hubiese tenido la repercusión que tuvo. En definitiva, la presentación de Stone en Buenos Aires dejó un concierto en donde sólo hubo un sólo tema más melódico. Pero el sonido R&B del teclado no pasó nunca desapercibido y las voces de los coristas eran dignos de la época de Motown. Cualquier duda que podía tener de la capacidad de esta niña, han sido tiradas por la borda. Y queremos más soul, en nuestros días, en nuestra comida y en esta ciudad.