jueves, 9 de febrero de 2012


Luis Alberto Spinetta (1950 - 2012)

Todas mis palabras son de El Flaco.

jueves, 2 de febrero de 2012

Puesto 4: Led Zeppelin

Si hay vida en otro planeta, pongámosle, en Mercurio, debe sonar así: como Led Zeppelin. La guitarra densa de Jimmy Page, los fraseos interminables de Plant. Densos, como el mercurio. Sin embargo, dinámicos. Un tema de Led Zeppelin nunca suena igual. Ni en su primera escucha, ni en la última, ni entre ellos.
La batería exquisita pero potente de John Bonham y el bajo que tan bien le quedaba a la guitarra de Page, de la mano de John Paul Jones completaban a este cuarteto británico pionero del hard rock.
Más allá de las camisas locas (para la época) de Plant, de sus alaridos casi orgásmicos, de Page tocando con un arco de violín, más allá del solo de Bonham en Moby Dick tocado a mano pelada, más allá de las excentricidades, Zeppelin tiene cierta desnudez. Da la sensación de ser música en su estado más puro, rock en su estado más puro. Elaborado sí, pero purificado, inalterado, del bueno.
Los recorridos por sus discos, desde Lez Zeppelin (1969) hasta Coda (1982) son el retrato perfecto del hard rock, empapado con algo de psicodelia y hasta por momentos R&B y pop, como la tan popularizada Dyer Maker. Podríamos decir que sin Stairway to Heaven no habria baladas de los 80's. Creo que nada sería igual sin Zeppelin. Ni Lady Gaga, ni Sheryl Crow, ni Deep Purple.
Tristísima pérdida la del gran Bonham, allá por 1980. Se ahogó en su propio vómito después de tomarse 40 vasos de vodka. Era irremplazable, marcó el final de la banda.
Simplemente queda escuchar porque la canción permanece de todas formas (the song remains the same)

Discos: Led Zeppelin, II, III, IV, Houses of The Holy, Physical Grafitti, documental And The Song Remains The Same.


Whole Lotta Love en el Albert Hall 1970. La batería de Bonham entra antes que en la versión original hacia el estribillo y es todo!!!!


Moby Dick en el mismo concierto, luciendo al segundo mejor batero de la historia según esta bloggera.

viernes, 27 de enero de 2012

Los días políticos



Si el título de la última película de George Clooney se hubiese respetado en su traducción, probablemente, nos daría pistas más claras en torno a lo que sucede en la trama de esta cinta.
The Ides Of March históricamente es el nombre con el que se refiere al día 15 de marzo dentro del calendario Romano. Ese día, Julio César fue apuñalado hasta morir en el Senado por un grupo de conspiradores bajo el mando de Brutus, uno de los aliados de mayor confianza del líder romano. A partir de esto, fue expulsado de Roma.
Algo así es lo que pasa en Secretos de Estado (título vacío si los hay luego de esta recontextualización histórica). La película busca retratar la cocina de las campañas políticas estadounidenses. Sin embargo, lo que hace tan atrayente a The Ides of March es el tratamiento que se le da a la política a través de la seducción, de la intimidad y cómo juegan esos aspectos en la construcción de poder.
El argumento de la película se desarrolla durante la campaña para las primarias presidenciales dentro del partido demócrata. El Gobernador de Pennsylvania, Mike Morris (George Clooney) pelea por la nominación para candidato contra el Senador de Arkansas Ted Pullman. Morris tiene en su equipo a Paul Zara (el gran Phillip Seymour Hoffman) como jefe de campaña y a un jovencito buenmozo pero experimentado como segundo de Zara, Stephen Meyers (Ryan Gosling). El comienzo de la película describe los vínculos entre ellos tres, cómo se manejan con la prensa (Marisa Tomei personifica al estereotipo de periodista con el que tienen que lidiar los integrantes de un equipo de campaña, como siempre, perfecta) y se centra en destacar el respeto y convicción de Meyers sobre su jefe, Morris. Meyers está seguro de que esta vez, encontraron al candidato demócrata que realmente cambie la política norteamericana después de Kennedy.
Hasta ahí tenemos la etapa inicial de la película. Claro que hay una rubiecita (la intimidante Evan Rachel Wood) que se involucrará sentimentalmente con Stephen, y de hecho, uno se pregunta, ¿hacía falta este personaje? Y la película tiene un guión tan redondo que ese personaje es el detonante para todo lo que viene después: una seguidilla de situaciones límites en donde Stephen se juega el puesto y todo por la campaña y que comienzan a complicarse luego de que Meyers se reúne con el jefe de campaña del contrincante, Tom Duffy (Paul Giamatti), grave error dentro de una campaña. De ahí todo es desilusión y estrategia política.
Las mejores escenas de la película son: la primera, cuando Meyers se dirige al estrado del debate que se llevará a cabo entre los dos candidatos demócratas y repite unas líneas del discurso de su jefe. Todo es silencio, las luces están apagadas excepto la del estrado, de pronto, empiezan a aparecer las cámaras, el productor y otros personajes. La lectura que se puede hacer de esta escena es que todo candidato se apoya en su equipo de campaña, allí está todo su potencial, y sin el márketing político, poco queda por ganar.
La otra es cuando Morris cita a Stephen, luego de que todo estalle, a un encuentro privado en la cocina de un bar. Esa escena, no podía darse en otro lado, justamente, porque la charla que mantienen allí es la preparación del plato principal. Se dan la receta de cómo tienen que ser los pasos de preparación para que todo salga perfecto. Y sobretodo, se evidencia, como un mínimo error personal de un candidato puede costarle toda su carrera política, y en pos de ella, usa los ingredientes menos deseados. Y a su vez, el mismo tipo de error, le puede costar lo mismo al joven asesor.
Las actuaciones de todo el elenco son de destacables a supremas, el guión de Billy Wilder logra connotar toda la tensión de lo político en cada instancia de su desarrollo y, desde ya, Clooney se consolida como un muy interesante director de cine. Hay algo de El Padrino encerrado en la trama de la película: similar a Michael Corleone, Meyers va dejando su inocencia para generar un plan digno de un gran estratega.
Sintetizando, la política en esta cinta está retratada perfectamente: una herramienta para hacer las cosas posibles, siempre con doble filo. En donde los principios son lo primordial pero no son condicionantes para lograr una elección victoriosa. El poder (no necesariamente entendido como algo malo) está presente en cada escena de la película seduciendo a cada uno de sus personajes para algún fin o el mismo: llegar hasta donde uno quiere.

lunes, 16 de enero de 2012

Puesto 5: Madonna

Nadie, reitero, nadie puede discutir que esta mujer, ícono, creadora de algo que nunca más nadie pudo igualar, esté en el puesto 5. No tengo mucho más que argumentar después de haber hecho un análisis "enfermamente" obsesivo de todos sus discos de estudio relacionándolos con todas las etapas por las que atravesaba ella, el mundo y la industria musical. Pero diré algo, muy breve.
Madonna no fue la primera en imponer un estilo, no ha hecho grandes discos y revoluciones musicales de lo que es "la música" propiamentedicha. Pero nadie ha perdurado en la historia de la música de difusión masiva como lo ha hecho ella.
Constantemente se ha querido hablar de rey y reina del pop, dejándole el título masculino a Michael Jackson, pero más allá de lo defendible de Michael (su grado de influencia con sólo 4 discos buenos y dos o tres giras mundiales memorables) Madonna se ha ido superando año tras año, disco tras disco, gira tras gira en un crecimiento sólo comparable con el de los Beatles (salvando distancias). Ni hablar del legado de mujeres y muchachas que han sido influenciadas por ella en sus carreras. Incluso hombres como Robbie Williams.
Los formatos de sus giras mundiales han sobrepasado los límites del "pop" hasta llegar a bandas de rock. No porque haya sido la pionera: el Genesis de Peter Gabriel también había hecho esto antes o los shows del mismo Peter Gabriel durante su carrera solista (Secret World Tour de 1993 y Growing Up tour de 2003). Pero a partir del Blond Ambition de 1990 las giras de distintas bandas o cantantes comenzaron a integrar mucho más números coreográficos y teatrales en sus formatos.
Además de lo que se refiere a la industria musical, Madonna ha sabido combinar vida privada, profesional, ideología y fama de una forma única. Muchos artistas terminan devorados por la fama (como le pasó a Britney Spears o a Kurt Cobain), sus posturas políticas o declaraciones con respecto a temas sociales no tienen coherencia y sus producciones no logran prender en el público con el paso del tiempo. Nada de esto le pasó a esta mujer, que supo apropiarse de la sexualidad femenina de una forma en que el mercado no está acostumbrado y que la cultura occidental no suele permitir. Madonna es una mujer, con un nombre de santa, que disfruta de sus sexualidad, hace dinero con ella, pero no es ninguna "puta" y eso no les gustó nunca.


Acá empezó todo: Madonna con 25 años cantaba Like A Virgin en vivo en los Video Music Awards de 1984. Vean sus gesticulaciones y como, hacia el final del número, simula estar fornicándose al tul del vestido de novia.


Sooner Or Later del disco I am Breathless de la banda de sonido de la película Dick Tracy. Una de las mejores performaces de Madonna.


La emoción de verla en vivo se refleja en esta versión en vivo de Like A Prayer en Buenos Aires durante las 4 fechas que hizo en River en 2008. Fue una gran fiesta Gospel Rave.

Discos: Like A Virgin; True Blue; Like A Prayer, I Am Breathless, Immaculate Collection; Erotica; Bedtime Sotries; Ray Of Light, Music, American Life y Confessions On A Dancefloor.
Nota: Mi tesis sobre Madonna se basa en sus presentaciones en vivo. Es demasiado difícil elegir menos de 10 presentaciones, ya que en todas ellas justifica el lugar que tiene en este ránking muy personal, pero no por ello menos criterioso.

viernes, 6 de enero de 2012

Puesto 6: The Who

El rock ha sufrido muchísimas alteraciones en relación a qué es lo que suena como rock. Digamos que el término rock, en los últimos 30 años, ha sido altamente influenciado por el pop, que comenzó a abarcar la difusión musical al punto que bandas como Metallica, pertenecientes al heavy metal y hard rock, compusieron baladas como Nothing Else Matters o The Unforgiven. Esa baladas son baladas rock, pero digamos que el rock per se no conoce mucho de baladas. Cuando Elvis cantaba rock, cantaba rock y cuando no, cantaba baladas. Los Beatles, probablemente, hayan sido la primera banda de rock en ser pop. Pero entonces, ¿qué es el rock? Si yo tuviese que definir a este género musical con una banda elijo a The Who. Por tres razones: 1) sus cuatro integrantes tenían la cuota necesaria de ego, virtuosismo y carisma 2) todo lo que suene a rock (rock) hoy en día, suena a The Who 3) Su baterista, Keith Moon.
Desde la guitarra de Pete Townshend, pasando por los dedos locos de John Entwistle, la onda de Roger Daltry para cantar y pararse en el escenario y el desorbitante conjunto de ritmos lunáticos que salían de Keith Moon (luna en inglés) esta banda es el signo en lugar del concepto. El sostén creativo fue siempre Townshend, sin embargo, sin ninguno de los otros integrantes The Who hubiese sido lo que ha sido y ese es uno de los pilares del conjunto de rock. Es por eso que bandas como Coldplay no terminan de ser rock. Sin Chris Martin o, como mucho, Will Champion, su batero, no se notaría el cambio. Otro ejemplo de la importancia de la personalidad de sus integrantes en la conjunción del grupo en el rock fue Queen en donde, aunque el líder y vocalista era irremplazable, si se cambiaba alguno de los otros tres integrantes, la banda, no hubiese sido lo que ha sido. Por ello, este es un factor clave del rock: la BANDA de rock. The Who ha sido un referente de ello. Por lo menos, hasta la triste muerte de Keith en 1978 por sobredosis de Clometiazol, sedante que se le había recetado para consumir con supervisión médica por los síntomas por los cuales estaba atravesando como consecuencia de su abstinencia al alcohol. El más grande baterista de la historia del rock según este blog. The Who (y permítanme hacer mención a The Kinks) ha sido la banda más representativa del rock (del rock más puro, ni sinfónico, ni progresivo, ni hard rock). Sus shows en vivo rompiendo todo (metafórica y literalmente) son prueba de ello.

Discos: My Generation; Tommy, Who's Next?, Quadrophenia; Who Are You?


Hasta el lanzamiento de la ópera rock, Tommy, Roger Daltry estuvo buceando en su tarea interpretativa. See Me, Feel Me es la clara muestra de como se encontró.


Won't Get Fooled Again. Todo su esplendor: dedos locos en el bajo, revoleo de brazos en la guitarra, toda la onda en el frontman y la demencia rítmica de la batería.

martes, 29 de noviembre de 2011

Puesto 7: The Police

Los puestos que siguen en este ránking comenzarán a tornarse un tanto predecibles tal vez. Las bandas subsiguientes siguen vivas aunque sus miembros hayan pasado al país del Nunca Jamás. El legado que dejaron estos grupos es evidente e inevitable. Y dentro de esas herencias está la de The Police. Allá por 1977 Gordon Sommers dejaba de ser un maestro de kinder garden para comenzar una de las bandas más importantes en cuanto a mestizaje musical e identidad de grupo, y de allí en más, llamarse Sting. The Police completó su formación con el único Andy Summers y el ocurrente y payasezco Stewart Copeland. Los tres tienen talentos inimitables y que han marcado un quiebre en el sonido de aquella época. No necesitamos destacar que el sonido The Police era la sumatoria del jazz, del reggae, del punk, el ska y del rock. El tinte reggae quedaba impregnado por los riffs de la guitarra de Summers. Sin embargo, esos riffs, tenían un resonar rockero que no tornaba monótonas las molodías como a veces (muchas) pasa con las guitarras de ese estilo. Sting es uno de los mejores bajistas del mainstream del rock al que se le suma la particularidad de ser la voz líder, cosa que no se ve tanto en bajistas (aunque tampoco es una rareza). El particular registro agudo que tiene dejaba asombrados hasta a artistas como Billy Joel que dijo que la primera vez que escuchó Roxanne pensó que se trataba de una mujer cantando. Hasta para una chica los gritos en So Lonely pueden ser de un muy alto rango. Y el mejor para lo último: Copeland es, probablemente, uno de los más grandes bateristas de la historia. Su fuerte siempre fue la combinación perfecta entre los golpes de "arriba" (platillos) y el uso de los pedales para los tambores. Los ritmos sincopados de la batería, los rasguidos de guitarra y los agudos de Sting hacen que todo el grupo haga su aporte para hacer de sus canciones una marca personal que muchos imitaron luego. Infalible. Tan infalible que The Police sacó cinco discos en cinco años. Su separación fue el fruto de la producción de una de las mejores piezas del rock contemporáneo: Synchronicity de 1983, grabado en uno de los momentos más conflictivos de la banda. En ese disco se encuentra la tortuosa y obsesiva Every breath you take que tantas veces confunden con una canción de amor cuando en realidad habla de un tipo celoso y acosador que lo único que quiere es controlar a la mujer que lo dejó y no dejarla vivir en paz... En fin. El tema ganó el Grammy a mejor canción del año en 1983 dejando atrás a Billy Jean de Michael Jackson, quien sí se llevara el Grammy a disco del año por Thriller venciendo a Synchronicity en la nominación.
Los egos de Copeland y de Sting comenzaron a chocar irremediablemente, a veces, estimulado por el abuso de drogas. Summers quedó siempre en el medio de esos dos egos enormes y también fue factor de su necesidad de alejamiento.
Las compilaciones de The Police son un elemento obligatorio como cualquier compilación de Queen o de Los Beatles, mantiendo a la banda viva de alguna manera.
En 2007 nos regalaron la oportunidad de poder verlos en vivo y, se podría decir, que se los vio y escuchó casi como en su mejor momento. Encima, el DVD es del recital de Buenos Aires. Hablando de egos...

Los dejo con dos de mis (80) temas preferidos de The Police, pero creo que estos están en el top 5 seguro.

Walking On The Moon


Wrapped Around Your Fingers. Una de las mejores letras de The Police en su increíble versión en vivo en diciembre de 2007 en Buenos Aires, Estadio River Plate. El video corresponde a las tomas de COpeland no más, pero realmente lo que hace con la percusión es para dedicarle la vista sólo a él y dejarnos llevar por la melodía hipnótica de esta canción.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Say No More

Escenario blanco. Fondo blanco. Cortinas blancas que cuelgan por detrás de la puesta de escena en general, que es blanca. Toda blanca y va coloreándose acorde a los juegos de luces.
Flores. Muchas flores. Arreglos florales dignos de un centro de mesa de Mirtha Legrand o de un velorio que augura el final.
Sin embargo abrimos el plano y el marco es un estadio. El Estadio Malvinas Argentinas en la zona de Agronomía. Estadio que, en el último par de años, ha sido cita para rockeros. Y sin embargo el escenario podría ser digno de María Martha Serra Lima.
Claro que vamos a hablar de un concierto. Los sonidos que hacen de música de espera, no es música de espera como en casi la totalidad de los shows. Son sonidos de vacas, de bebés, quasi electrónicos.
Una gran bizarrada. Digno de alguien o algo que siempre mantiene la intriga, que siempre parece sorprender.
La banda que se presentó el 8/11 en el Malvinas no fue la de María Marta, fue la banda que lidera el carsimático y multifacético Mike Patton: Faith No More. En su tercera visita a la Argentina (segunda en menos de tres meses de Patton) lo que marcó al show fue justamente lo que caracteriza a la banda: contraste de estilos, innovación, estilo propio e ironía. Ese escenario no era coherente con el de una banda que por momentos puede parecer Panthera y por otros The Commodors (con su ya más que archi conocida versión de la hermosa Easy), Living Colour o Tom Jones (el show abrió con una fusión de Woodpeckers From Mars y Delilah de Jones). La vestimenta de la banda (íntegramente blanca), no condice con los parámetros del hard rock o metal. A su vez, uno puede dejarse llevar por el corte de difusión de los discos de la banda a la hora de decidirse a comprarlo (o bajárselo) ya que su versatilidad pasea por muy diferentes estilos musicales.
El repertorio de FNM incluyó todos sus hits, siempre a cargo de la maravillosa y omnipotente voz de Patton, que en su presentación de septiembre en el teatro Coliseo con su banda Mondo Cane, utilizó un repertorio de cancioneta italiana. Sabiendo eso, no nos sorprende escuchar el tema Evidence cantado, casi completamente, en castellano. O que uno de los mejores frontmans del mundo del espectáculo salga a escena con un bastón y entone un tema de Tom Jones como intro del show.
El show duró una hora y veinte, más diez minutos de bises de la mano de una de las mejores versiones de la noche (un tema inédito y el clásico Who Cares A Lot). Los alaridos de Patton, al borde de quebrar su cuerdas vocales, mutan hacia ultra graves con una facilidad increíble. Su dicción es envidiable y si no fuera un gran cantante, ya se habría quedado sin voz. Da cátedra de canto todo el tiempo.
La base entre la batería de Mike Bordin y el bajo de Billy Gould son la clave del sonido arrasador de la banda y por más de que la acústica del Malvinas no es la mejor, se pudo disfrutar.
Y para cuando el show ya hubo terminado nos regala otro cover: esta vez de Burt Bucharach This Guy Is In Love With You, en donde la afinación y los ajustes de la banda se conjugan con una interpretación vocal estremecedora.
Un show completo que en menos de dos horas de duración dejó a todos contentos y completos. Un estadio repleto que se presta para este tipo de eventos. Una banda poderosa y un líder carismático que es de los más emblemáticos de los 90 para acá. Nada de más y mucho menos, de menos. Say No More.