viernes, 6 de enero de 2012

Puesto 6: The Who

El rock ha sufrido muchísimas alteraciones en relación a qué es lo que suena como rock. Digamos que el término rock, en los últimos 30 años, ha sido altamente influenciado por el pop, que comenzó a abarcar la difusión musical al punto que bandas como Metallica, pertenecientes al heavy metal y hard rock, compusieron baladas como Nothing Else Matters o The Unforgiven. Esa baladas son baladas rock, pero digamos que el rock per se no conoce mucho de baladas. Cuando Elvis cantaba rock, cantaba rock y cuando no, cantaba baladas. Los Beatles, probablemente, hayan sido la primera banda de rock en ser pop. Pero entonces, ¿qué es el rock? Si yo tuviese que definir a este género musical con una banda elijo a The Who. Por tres razones: 1) sus cuatro integrantes tenían la cuota necesaria de ego, virtuosismo y carisma 2) todo lo que suene a rock (rock) hoy en día, suena a The Who 3) Su baterista, Keith Moon.
Desde la guitarra de Pete Townshend, pasando por los dedos locos de John Entwistle, la onda de Roger Daltry para cantar y pararse en el escenario y el desorbitante conjunto de ritmos lunáticos que salían de Keith Moon (luna en inglés) esta banda es el signo en lugar del concepto. El sostén creativo fue siempre Townshend, sin embargo, sin ninguno de los otros integrantes The Who hubiese sido lo que ha sido y ese es uno de los pilares del conjunto de rock. Es por eso que bandas como Coldplay no terminan de ser rock. Sin Chris Martin o, como mucho, Will Champion, su batero, no se notaría el cambio. Otro ejemplo de la importancia de la personalidad de sus integrantes en la conjunción del grupo en el rock fue Queen en donde, aunque el líder y vocalista era irremplazable, si se cambiaba alguno de los otros tres integrantes, la banda, no hubiese sido lo que ha sido. Por ello, este es un factor clave del rock: la BANDA de rock. The Who ha sido un referente de ello. Por lo menos, hasta la triste muerte de Keith en 1978 por sobredosis de Clometiazol, sedante que se le había recetado para consumir con supervisión médica por los síntomas por los cuales estaba atravesando como consecuencia de su abstinencia al alcohol. El más grande baterista de la historia del rock según este blog. The Who (y permítanme hacer mención a The Kinks) ha sido la banda más representativa del rock (del rock más puro, ni sinfónico, ni progresivo, ni hard rock). Sus shows en vivo rompiendo todo (metafórica y literalmente) son prueba de ello.

Discos: My Generation; Tommy, Who's Next?, Quadrophenia; Who Are You?


Hasta el lanzamiento de la ópera rock, Tommy, Roger Daltry estuvo buceando en su tarea interpretativa. See Me, Feel Me es la clara muestra de como se encontró.


Won't Get Fooled Again. Todo su esplendor: dedos locos en el bajo, revoleo de brazos en la guitarra, toda la onda en el frontman y la demencia rítmica de la batería.

martes, 29 de noviembre de 2011

Puesto 7: The Police

Los puestos que siguen en este ránking comenzarán a tornarse un tanto predecibles tal vez. Las bandas subsiguientes siguen vivas aunque sus miembros hayan pasado al país del Nunca Jamás. El legado que dejaron estos grupos es evidente e inevitable. Y dentro de esas herencias está la de The Police. Allá por 1977 Gordon Sommers dejaba de ser un maestro de kinder garden para comenzar una de las bandas más importantes en cuanto a mestizaje musical e identidad de grupo, y de allí en más, llamarse Sting. The Police completó su formación con el único Andy Summers y el ocurrente y payasezco Stewart Copeland. Los tres tienen talentos inimitables y que han marcado un quiebre en el sonido de aquella época. No necesitamos destacar que el sonido The Police era la sumatoria del jazz, del reggae, del punk, el ska y del rock. El tinte reggae quedaba impregnado por los riffs de la guitarra de Summers. Sin embargo, esos riffs, tenían un resonar rockero que no tornaba monótonas las molodías como a veces (muchas) pasa con las guitarras de ese estilo. Sting es uno de los mejores bajistas del mainstream del rock al que se le suma la particularidad de ser la voz líder, cosa que no se ve tanto en bajistas (aunque tampoco es una rareza). El particular registro agudo que tiene dejaba asombrados hasta a artistas como Billy Joel que dijo que la primera vez que escuchó Roxanne pensó que se trataba de una mujer cantando. Hasta para una chica los gritos en So Lonely pueden ser de un muy alto rango. Y el mejor para lo último: Copeland es, probablemente, uno de los más grandes bateristas de la historia. Su fuerte siempre fue la combinación perfecta entre los golpes de "arriba" (platillos) y el uso de los pedales para los tambores. Los ritmos sincopados de la batería, los rasguidos de guitarra y los agudos de Sting hacen que todo el grupo haga su aporte para hacer de sus canciones una marca personal que muchos imitaron luego. Infalible. Tan infalible que The Police sacó cinco discos en cinco años. Su separación fue el fruto de la producción de una de las mejores piezas del rock contemporáneo: Synchronicity de 1983, grabado en uno de los momentos más conflictivos de la banda. En ese disco se encuentra la tortuosa y obsesiva Every breath you take que tantas veces confunden con una canción de amor cuando en realidad habla de un tipo celoso y acosador que lo único que quiere es controlar a la mujer que lo dejó y no dejarla vivir en paz... En fin. El tema ganó el Grammy a mejor canción del año en 1983 dejando atrás a Billy Jean de Michael Jackson, quien sí se llevara el Grammy a disco del año por Thriller venciendo a Synchronicity en la nominación.
Los egos de Copeland y de Sting comenzaron a chocar irremediablemente, a veces, estimulado por el abuso de drogas. Summers quedó siempre en el medio de esos dos egos enormes y también fue factor de su necesidad de alejamiento.
Las compilaciones de The Police son un elemento obligatorio como cualquier compilación de Queen o de Los Beatles, mantiendo a la banda viva de alguna manera.
En 2007 nos regalaron la oportunidad de poder verlos en vivo y, se podría decir, que se los vio y escuchó casi como en su mejor momento. Encima, el DVD es del recital de Buenos Aires. Hablando de egos...

Los dejo con dos de mis (80) temas preferidos de The Police, pero creo que estos están en el top 5 seguro.

Walking On The Moon


Wrapped Around Your Fingers. Una de las mejores letras de The Police en su increíble versión en vivo en diciembre de 2007 en Buenos Aires, Estadio River Plate. El video corresponde a las tomas de COpeland no más, pero realmente lo que hace con la percusión es para dedicarle la vista sólo a él y dejarnos llevar por la melodía hipnótica de esta canción.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Say No More

Escenario blanco. Fondo blanco. Cortinas blancas que cuelgan por detrás de la puesta de escena en general, que es blanca. Toda blanca y va coloreándose acorde a los juegos de luces.
Flores. Muchas flores. Arreglos florales dignos de un centro de mesa de Mirtha Legrand o de un velorio que augura el final.
Sin embargo abrimos el plano y el marco es un estadio. El Estadio Malvinas Argentinas en la zona de Agronomía. Estadio que, en el último par de años, ha sido cita para rockeros. Y sin embargo el escenario podría ser digno de María Martha Serra Lima.
Claro que vamos a hablar de un concierto. Los sonidos que hacen de música de espera, no es música de espera como en casi la totalidad de los shows. Son sonidos de vacas, de bebés, quasi electrónicos.
Una gran bizarrada. Digno de alguien o algo que siempre mantiene la intriga, que siempre parece sorprender.
La banda que se presentó el 8/11 en el Malvinas no fue la de María Marta, fue la banda que lidera el carsimático y multifacético Mike Patton: Faith No More. En su tercera visita a la Argentina (segunda en menos de tres meses de Patton) lo que marcó al show fue justamente lo que caracteriza a la banda: contraste de estilos, innovación, estilo propio e ironía. Ese escenario no era coherente con el de una banda que por momentos puede parecer Panthera y por otros The Commodors (con su ya más que archi conocida versión de la hermosa Easy), Living Colour o Tom Jones (el show abrió con una fusión de Woodpeckers From Mars y Delilah de Jones). La vestimenta de la banda (íntegramente blanca), no condice con los parámetros del hard rock o metal. A su vez, uno puede dejarse llevar por el corte de difusión de los discos de la banda a la hora de decidirse a comprarlo (o bajárselo) ya que su versatilidad pasea por muy diferentes estilos musicales.
El repertorio de FNM incluyó todos sus hits, siempre a cargo de la maravillosa y omnipotente voz de Patton, que en su presentación de septiembre en el teatro Coliseo con su banda Mondo Cane, utilizó un repertorio de cancioneta italiana. Sabiendo eso, no nos sorprende escuchar el tema Evidence cantado, casi completamente, en castellano. O que uno de los mejores frontmans del mundo del espectáculo salga a escena con un bastón y entone un tema de Tom Jones como intro del show.
El show duró una hora y veinte, más diez minutos de bises de la mano de una de las mejores versiones de la noche (un tema inédito y el clásico Who Cares A Lot). Los alaridos de Patton, al borde de quebrar su cuerdas vocales, mutan hacia ultra graves con una facilidad increíble. Su dicción es envidiable y si no fuera un gran cantante, ya se habría quedado sin voz. Da cátedra de canto todo el tiempo.
La base entre la batería de Mike Bordin y el bajo de Billy Gould son la clave del sonido arrasador de la banda y por más de que la acústica del Malvinas no es la mejor, se pudo disfrutar.
Y para cuando el show ya hubo terminado nos regala otro cover: esta vez de Burt Bucharach This Guy Is In Love With You, en donde la afinación y los ajustes de la banda se conjugan con una interpretación vocal estremecedora.
Un show completo que en menos de dos horas de duración dejó a todos contentos y completos. Un estadio repleto que se presta para este tipo de eventos. Una banda poderosa y un líder carismático que es de los más emblemáticos de los 90 para acá. Nada de más y mucho menos, de menos. Say No More.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cris Pasión


Quise escribir esta nota desde cero. Sin leer comentarios políticos idóneos en relación a la re-eleeción de Cristina Fernández el pasado 23 de octubre. A cuatro días del aniversario de la muerte de quien fuera su marido, compañero de militancia y par de proyecto político nacional, Néstor Kirchner.
Quiero escribir este post desde lo afectivo, desde lo visceral, desde la cabeza, desde donde siento y pienso, porque ayer me pasó algo muy interesante en el momento de poner mi voto en la urna: el corazón me latía muy fuerte. Y por más de que me había pasado en la elección a Jefe de Gobierno pasada algo similar, no recuerdo que me llamara tanto la atención. Entonces, supongo, que, probablemente, esta vez el corazón me latía más fuerte. Besé el sobre y lo metí en la urna. Y empecé a dar vueltas sobre eso que me había pasado: ¿Cómo algo que ya he hecho unas 10 veces esta vez me generó algo que nunca me había generado, por lo menos no con esa intensidad? Es la primera vez que voto a Cristina (la voté en las primarias, pero con esto quiero decir que nunca había votado al kirchnerismo en la elección presidencial per se). Me di cuenta de que la emoción tiene que ver con todo lo que ya se ha dicho y sobredicho en tantos espacios de pensamiento militante o patrióticos (como prefiero llamarlos yo). Yo creo que lo que Cristina y Néstor nos han devuelto es el verdadero sentido patriótico, el de la nación integrada, integradora e inclusiva. Eso es ser patriótico y ése tiene que ser el sentido de la militancia. Por lo que no creo que haya que estar enrolado en partidos políticos, sino pensar la política, ser crítico cuando uno deba serlo, cosa que quiero que salga más del gobierno. Creo que si consolidan la autocrítica como parte del modus operandi oficial se podría enriquecer la gestión de esta mujer que me llenó de orgullos durante los últimos cuatro años y que por eso voté y elegí esta vez. Entiendo a quienes la hayan votado porque la oposición no existe. De todas formas, no deja de sorprenderme los comportamientos del electorado. Como, por ejemplo, que quienes votaron a Macri, votaran a Cris. No deja de sorprenderme que en un país (o por lo menos en una ciudad) en donde el nivel de consumo es altísimo (por ejemplo el alto porcentaje de la tasa de turismo durante los fines de semana largos o la demanda de eventos culturales) se quejen tanto de la inflación. Entiendo que las clases menos pudientes tengan reclamos en torno a ello, pero la verdad, es que si alguien puede pagar mil pesos o más para ver a Roger Waters por el show, no entiendo por qué se quejan del preEcio del kilo de tomates. Lo que pasa es que somos personas, no "electorados". Estamos llenos de contradicciones. Homofóbicos la han votado, xenófobos la han votado y, a su vez, personas que están más dentro de mis líneas de pensamiento, también la votamos. Sin embargo, yo creo que los que estamos dentro de lo que considero mis líneas de pensamiento, no sólo la votamos, sino que la apoyamos, que la criticamos donde haya que criticarla pero pidiéndole que se reivindique, porque puede hacerlo, porque tiene con qué. Porque la partida de Néstor, de algún modo, ayudó a que los humos de quienes despotricaban contra el Gobierno bajaran y entonces ella también bajó los suyos para escuchar (eso sí, no mientras enterraba a su marido como pretendía Rosendo Fraga en aquella espantosa lista de condicionamientos que publicara en La Nación a sólo horas de la muerte del ex presidente).
Como ya he dicho en este blog, Cris (como me gusta decirle a mí), no se ganó un voto conmigo, se ganó mis convicciones, porque la elegí por los puntos que ya todos sabemos: ley de medios, AUH, fin de las AFJP's, etc. Pero más que nada la volví elegir por su coraje, por profundizar, por habérsele plantado como hizo en su momento, a la oligarquía agrícola y a los valores más conservadores, ortodoxos y tradicionales de la Iglesia. Si tengo que elegir una acción que abrazó este gobierno por la que empecé a vociferar que lo apoyaba, fue a partir de la promulgación de la ley de Matrimonio Igualitario. Esa sí que me pareció una norma cuasi transgresora, más allá de que casarse sea muy poco transgresor.
Mi deseo para el futuro es que Cris se le anime a la despenalización del aborto aunque ella no lo apoye. Que pueda hacer un análisis macro de la situación, de esos que ella tan bien sabe hacer, y se empiece a tratar con la misma profundidad con la que se han tratado otras tantas políticas. Vamos por una política ambiental seria que se enfrente, de la misma forma que se ha hecho con tantos intereses sectoriales, a todas las corporaciones que con el fin de acumular más capital, destruyen ecosistemas, vida y futuro. Por una ley de protección animal ineludible y sostenida por un plan de educación ambiental.
Ya habrá tiempo para análisis fríos. Después de todo lo que ya comprobamos -del regreso de la política a los asuntos de la sociedad sobre todas las cosas- si los próximos años de Cris se enmarcaran con estos lineamientos, qué más podría pedirle yo que que me siga haciendo latir tan fuerte el corazón.

jueves, 20 de octubre de 2011

Puesto 8: Nirvana

Probablemente voy a recibir comentarios polémicos en torno a posicionar a una banda tan "nueva" por arriba de dioses y genios como David Bowie, Elton John o megabands como U2. Sin embargo, creo que eso fue lo que me determinó a ubicar esta banda de Seatlle en el puesto número 8 del ránking. La unión de Kurt Cobain, Dave Groll y Kris Novoselic es una pieza clave de la historia de la evolución de la música.
Las razones: es una banda de la década de los 90's, o finales de los 80's, que ha marcado a las bandas posteriores como pocas. Piensen en el contexto socio/político/económico que eso supone. Sus videos, sus conciertos, todo siempre tuvo una mística muy particular, tal vez, casi a la altura de los de The Doors. Claro, ambas bandas tuvieron líderes conflictuados, de una sensibilidad que podría considerarse el factor de su unicidad. Tanto Jim Morrison como Kurt Cobain eran poetas. Sin embargo, en algún punto, tal vez Jim pudo manejar mejor el glam que Kurt. Ya hablé de lo que Kurt singnificó en la cultura de mi generación y en sus sucesores en otro post de este blog. Resumiendo: sus dolores crónicos de estómago que lo llevaban a consumir heroína, placebos y alcohol para disfrazarlos eran el resultado del no poder soportar ese mundo. La vorágine a la que se exponía una banda creando poesía en un contexto político, económico y social en donde todo se abría. Todo era destape, borrar los límites y derribar barreras. El problema era que en general, la poesía, por más de que se haga para difundirla, es una parte muy profunda de personas como Kurt y el exponerse a ese gran destape terminó destruyéndolo. Así fue que el Unplugged que Nirvana hiciera en 1994, pocas semanas previas al suicidio del cantante y corazón de la banda, se transformó en una perfecta representación de lo que Kurt estuvo tratando de decir durante su último año de vida. Tal vez intuyendo su final, tal vez, simplemente, esa mirada al final de Where did you sleep last night? es pura casualidad.
Tanto Bleach como el masivo Nevermind (que logró correr ni más ni menos que a Dangerous de Michael Jackson de los ránkings) y el hermoso In Utero muestran la evolución de una banda que marcó a sus contemporáneos, tales como Alice In Chains (recomiendo su excelente Unplugged, tan bueno o mejor que el de Nirvana), Soundgarden y los inmensos Pearl Jam u otras como Oasis o Blur.
La corta historia de Nirvana en años, es inversamente proporcional a las influencias y al recuerdo de Kurt Cobain en la vida del rock, grunge y de la cultura popular.


Where Did You Sleep Last Night durante la grabación del mítico Unplugged de Nirvana. No se pierdan la mirada de Cobain llegando al final del tema. Es escalofriante.


Heart Shaped Box en el último show de Nirvana y permítanme: Kurt es el hombre más hermoso del rock.


Perdón el exceso, pero no podía dejar afuera mi canción preferida. In Bloom.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vida portátil

La película Medianeras reflexiona sobre las relaciones humanas en el contexto tecnológico/urbano de hoy. Pero no podemos frenar ahí, ya que, de más está decir, que cuando hablamos de esto, no podemos dejar de lado los cruces y las resignificaciones que los vínculos han sufrido durante la última década. La humanidad está plagada de “seres” tecnológicos que invaden o acompañan nuestras vidas. Incluso, los edificios que conforman los paisajes de las grandes ciudades y la forma en que éstos están dispersos codifican y hasta determinan la forma en que los lazos entre las personas comienzan, se gestan y terminan. Podrían ser las tecnologías de nuestro hábitat.
Las tecnologías de la comunicación, se han colado en nuestras vidas como la luz que entra de las ventanas construidas ilegalmente sobre las medianeras. Podría pensarse que la necesidad de luz que tenemos cuando habitamos en departamentos de espacios cada vez más acotados, como se está dando en los últimos años en la vida urbana (salteando explicaciones socio económicas), es tan pujante como la necesidad que sentimos hoy por hoy de tener un celular o Internet y así poder estar conectados todo el tiempo (¿conectados a qué?). Se nos hace casi inconcebible vivir sin uno, aunque realmente no lo queramos, creando así una especie de “histeria social”.
Por su parte, los edificios parecen erguirse más arriba y más arriba, tratando de llegar al cielo que cada vez vemos menos; enredados entre cables de la telefonía móvil que se interponen entre nuestra visión desde la calle hacia los últimos espacios celestes que, de alguna forma, lo que hacen es representar nuestro distanciamiento físico: para qué llegar a horario si tengo el celular y puedo avisar dónde estoy, a cuánto estoy, y pocas veces cómo estoy.
Las fobias, ataques de pánico que han tenido su popularidad más alta en los últimos diez años, hacen que nos guardemos en nuestros hogares. Ya no se necesita ni salir para ir al cine, y menos que menos, para alquilar una película o ir a buscar la pizza. Hasta tenemos la máquina para hacer el pan que lo hace por nosotros sin que tengamos que ni siquiera hacer la esponja de levadura. La reflexión más inmediata es que todas las tecnologías, supuestamente, desarrolladas para hacer la vida del hombre más cómoda o sencilla, parecen haber mutado hacia un perfil de enclaustramiento, aislamiento y sedentarismo. Porque esa conexión constante, eterna, con todo y a todos y en las condiciones en que se propician, termina resultando lo mismo que la desconexión total con el afuera y el otro.
Porque en las ciudades, el cielo se tapa, pero el tiempo vuela. Y ya no hay ni tiempo para cocinarnos ni reunirnos. Los espacios, cada vez más pequeños, en donde habitamos ni siquiera tienen mesadas para cocinar. Los monoambientes afloran sin crear un espacio real para reunirnos con otras personas. Sólo poner nuestras camas. Y aquel que se atreva a querer una casa con espacio para recrearse con amigos, que pague más. Más de lo que ya es bastante más. Sobretodo, si es que estamos alquilando.
Nació también “la cultura del identificador de llamadas” (salvando excepciones en donde es necesario). Cada vez que alguien nos llama ya casi no hay ese resto de sorpresa de decir: “alguien está pensando en mí, ¿quién será?” Ya lo sabemos desde antes de (no) atender. Y de más está decir que la más famosa pregunta que surgía tan naturalmente de nuestros labios cuando llamábamos a las casas de nuestros seres queridos quedó casi en el olvido: del “¿Cómo va todo” o “¿Cómo estás?” a “¿Dónde estás?” o “¿Con quién estás?”. Llamar a la casa de la persona con quien queremos hablar, o ser atendidos por otra persona antes, ha sido desplazado por el aviso vía mensaje de texto de que se va a llamar a la casa de esa persona, si es que se llama al fijo. Ni hablar del auge de las conversaciones íntimas en transportes públicos donde nos enteramos de todas las miserias y quejas de cualquiera que decida hablar por teléfono a viva voz en el medio del bondi.
Las tecnologías del control han ganado su batalla más difícil: pasar de ser repudiadas como es el caso de las censuras en los medios de comunicación, o del panóptico de las cárceles, a que todos quieran webcams, facebooks, twitters y celulares para saber del otro, si está disponible o no disponible, cómo se ven, sin siquiera salir de sus cómodos sillones computadoriles, o incluso, de sus camas. Los lazos que nos unían han sido reemplazados por la vida Wi-Fi. Eso lazos, que eran ni más ni menos que nuestra presencia, ahora son letritas que se van achicando cada vez más ante el tamaño de lo portátil. Ya no hay tiempo para sentarnos a hablar o para escribir o para cocinar, sólo andamos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Puesto 9: Michael Jackson

A mí no me gusta - lo que se dice ME GUSTA- Michael. Sin embargo conozco casi todas sus canciones, vi varias presentaciones en vivo, sé el nombre de todos sus discos y cuándo empezó a no ser negro ¿Hay algo de maravilloso en esto? No ¿Por qué? Porque casi todo el mundo que tiene un mínimo interés por la música en general lo sabe y aquellos que no tienen interés en la música han sido atrapados por el morbo de las mutaciones de Jacko y su vida cargada de acusaciones y declaraciones polémicas, incluida, decir que él era Peter Pan (sic). Y hasta arriesgaría que, en los últimos años, su hermana menor, Janet, supo hacerle más honor a su apellido con discos como Janet, The Velvet Rope, All For You y Discipline.
Sin embargo, creo que no hay artista pop en este planeta que no esté influenciado por este ser. No hay artista soul en esta Tierra que no haya sentido el swim de los Jackson Five con la voz de Michael cantando Where you are o I Want You Back o la tan reversionada I'll Be There (gran versión de Mariah Carey en su Unplugged de MTV cuando aún cantaba en vez de gemir). Hasta el rock ha sido tentado por el beat de Billy Jean: recordemos que, por ejemplo, Chris Cornell hizo su versión de dicho tema o que Eddie Van Halen la descose en el solo de guitarra de Beat It. Los dos primeros discos de Michael, Off The Wall y el multi híper archi platino Thriller, son consideradas aún por mí, gemas de la música comercial de la mano de la producción del genio de Quincey "tengo-más-onda-que-nadie" Jones. Ya he hecho una necrológica del rey del pop en este blog en donde expongo claramente porqué considero que debe estar en este ránking. Es inmortal ese ritmo y te va a trapar.


El tierno Michael en Jackson Five haciendo I Want You Back.


De su primera producciòn solista (y disco preferido mío) Off The Wall, el ritmo más contagioso del Jackson de los 80, con sólo su nariz operada, Don't Stop Till You Get Enough. Gran video.