
Hace poco me contaron que en Trenque Lauquen, "la perrera" de la zona se encarga de controlar la situación de perros abandonados o callejeros, matándolos. Pero matándolos vivos. O sea, por ejemplo, los entierran vivos con previa sedación. Hoy, me enteré de que Mauricio Macri reimplementaría la perrera en la Ciudad de Buenos Aires ¿A ver qué negocito podés hacer con eso Mauri? Hoy en el noticiero vi la historia de un perrito que los vecinos salvaron después de encontrarlo en una plaza de Merlo con una pata delantera y su cola cortada y un pie trasero lastimado. Aparentemente fue víctima de alguna ritual sectario o de alguna mente perversa.
Ahí me quedo, en lo perverso. Qué pasa que no podemos convivir ni siquiera con perros, o gatos. Es entendible que entre nosotros nos matemos. Somos tan enredados, enfermos, complejos, sádicos, masoquistas, cínicos, deshonestos. Pero que en esa misma bolsa pongamos a los animales. Como castigándolos por no haber sido parte de esta mierda que nos toca seguir involucionando. De generación en generación.
Digo yo, no es mejor salir a castrar a los perros y gatos de la calle. Hacer un proyecto del Estado o de alguna Fundación que se haga cargo de todos esos animales que no son más que otra cara de la marginación. Pero de una peor. No es una que tiene que ver con cuestiones de la esfera social o política, sino la que nos define como especie. Una especie que se especializa en destruir, en corromper, en inventarse religiones para lavar las culpas que le genera todo lo que hace. Porque en este sistema casi todo nos lleva al mal.
Ojalá todos podamos evolocionar de verdad. Que la especie evolucione. Basta de avances tecnológicos, de gestión, de modas e innovaciones. Todo eso, pareciera estar tapando la enorme involución y falta de compromiso que tenemos con la vida. Con nuestra vida en este planeta que tanto nos encargamos de arruinar y enfermar. Devorándonos y depredando todo lo que se interponga entre esa supuesta y muy mal llamada evolución del ser humano y nuestros objetivos, ambiciones, que más que ambiciones ya son codicias.
Ya es tarde, no hay vuelta atrás. Pero por lo menos, parémonos a pensar. Por lo menos aún los que consideramos que lo poco que digamos o hacemos, puede ayudar.
2 comentarios:
Justo ayer leí dos cosas similares a las que relatás en tu post. La primera, que me dejó estupefacta, es esta:
http://cloetilde.blogspot.com/2008/06/la-miseria-del-ser-humano.html
La segunda la vi en la tele y después la leí en un diario, y es esta:
http://www.perfil.com/contenidos/2008/06/09/noticia_0011.html
Me molesta que se ponga de moda un tema, ya sea entre las personas como desde los medios (igual es todo un ida y vuelta que se retroalimenta, ya lo sabemos) Pero si se tiene que poner de moda este tema para que seamos concientes, que la moda sea más profunda y no pasajera.
Rulos
Igual alguien se tiene que hacer cargo de los perros y los gatos. No es tu caso, ya lo sabemos, pero una convivencia sana se construye con una sanidad entre todos.
La pregunta, ¿cómo sonarse los mocos?
Tal vez sabiéndolo algo mejoremos, ¿no?
Te dejo una tarea tétrica, ¿se encontraron alguna vez Homos Sapiens y Cromañones? Averígualo y díme qué pasó con los segundos. Somos una especie jodida.
Beso
Antonio
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